Miércoles, 24 de abril de 2019
Las Arribes al día

Puerta natural del Parque Arribes

En el Teso de San Cristóbal pueden observarse las huellas de culturas anteriores, además del cañón horadado por el Tormes antes de entregar sus aguas al Duero en el paraje de Ambasaguas

Mirador de La Faya con cartel de la Ruta Turística autoguiada /CORRAL

Villarino de los Aires es la puerta natural al Parque Arribes del Duero si queremos seguir el curso del rey de la meseta por tierras salmantinas, frontera natural y al mismo tiempo eje sobre el que se ha fraguado la historia y la cultura de los pueblos de la Raya en una sola identidad.

Uno de esos enclaves que han horadado la historia de los pueblos rayanos es el Teso de San Cristóbal, un lugar que permite soñar y adentrarse en los misterios que desde siempre alumbraron a los que se asoman a cualquiera de sus salientes. En este emblemático paraje puede observarse el paso de civilizaciones anteriores, tumbas excavadas sobre la roca en las inmediaciones de su coqueta ermita y una gran mole granítica de caprichosas formas que se asemejan a un trono excavado sobre la piedra.  A pesar de que su peso ronda las 55 toneladas, esta gran piedra es capaz de moverla un solo hombre a poco que se lo proponga, de ahí que sobre su leyenda pese que en un pasado sirvió para ajusticiar a reos e incluso para hacer sacrificios.

Sobre su parte superior, cada Lunes de Pascua, se coloca una rama de carrasco a modo de pendón para significar que Villarino está de fiesta. Es la fiesta del Teso, misa, convite y merienda campestre en la que no faltan los hornazos, el lechazo asado, el queso y el vino de Las Arribes.

Patrimonio natural

‘Avispina’ en el Teso de San Cristóbal

Enclavado en la horquilla que conforma la unión de los cañones de los ríos Tormes y Duero, su especial orografía lo convierten en uno de los lugares de especial interés para el avistamiento de aves como el alimoche, el martín pescador, el águila perdicera o la cigüeña negra, además de mamíferos como nutrias, corzos o jabalíes; y en flora, durante los meses de abril y mayo muestra un pequeña florecilla de la familia de las orquídeas conocida bajo el nombre de ‘avispina’ por su similitud con una abeja extrayendo el polen.

Y a sus recursos naturales, Villarino ha sumado en los últimos años atractivos como sus bodegas tradicionales excavadas bajo tierra y sustentadas con grandes arcos de piedra. Pero el último de estos nuevos reclamos ha sido la Ruta Auto-guiada que muestra la historia, construcciones y el paisaje en ocho puntos del municipio, y que son la clave para entender la cultura arribeña.

  • Peña del Pendón en El Teso de San Cristóbal / CORRAL