MBS: miserable, bárbaro y siniestro

David García Méndez

Activista por los derechos humanos

Hace un año, el príncipe heredero saudí Mohamed bin Salmán, MBS para sus amigos y enemigos, en un acceso de humanidad defectuosamente comprendida o de cinismo sin paliativos, declaró a la comunidad internacional su intención de reducir al mínimo la pena capital en Arabia Saudí. Sí, ha leído bien: minimizar, no eliminar, puesto que no están los tiempos en Oriente como para renunciar a lo de matar a discreción al disidente o al condenado, sobre todo si lo es según la ley divina. Ya sabe, demasiadas revoluciones en menos de una década: es mejor no hacer concesiones a la libertad y a la más elemental humanidad.

Afortunadamente para nuestra cordura y para evitarnos un aumento de “mala sangre”, en su momento tampoco nos tomamos muy en serio su compromiso —permítame el plural y que lo considere cómplice en mi desconfianza— pues la palabra de los tiranos, aunque se bañe en petróleo, se chape en oro o, como sucede en este caso, se plasme en contratos millonarios, que Navantia me perdone, no cotiza al alza. Dicho de otro modo: no vale una mierda.

Los crímenes sin sentido —como todos— de MBS nos los confirma el informe publicado en enero por la Organización Europea-Saudí para los Derechos Humanos (ESOHR), el cual pone de manifiesto que en el año 2018 en Arabia Saudí se decapitaron a 149 personas, de las que aproximadamente la mitad eran extranjeros, y confirma que el país vive uno de sus periodos más oscuros bajo el reinado de Salmán bin Abdelaziz, de 82 años, y de su regente, el príncipe heredero MBS.

Al menos tenemos una noticia que si bien no hace disminuir el nivel de barbarie que actualmente se vive en Arabia Saudí, al menos hace descender el de cinismo. Hasta hace no mucho tiempo, el régimen saudí condenaba a muerte a defensores de derechos humanos acusándolos de cualquier delito violento, pero ahora al menos los malos se quitan la careta y se condena a muerte por participar en manifestaciones pacíficas, tal y como denuncia Amnistía Internacional. Lo dicho, la realidad saudí sigue siendo horrenda, pero al menos podemos ahorrarnos el bochorno de contemplar cómo el príncipe siniestro y sus acólitos intentan justificar lo injustificable.

A toda esta locura tenemos que sumar una larga lista de actos criminales cometidos por el régimen saudí con MBS a la cabeza, como son, por ejemplo, el truculento asesinato del periodista Khashoggi, para el que tenía una bala reservada (sic), los centenares de desaparecidos o las atrocidades cometidas en la guerra de Yemen, ninguna empleando misiles de precisión marca España, pues ya sabe que no matan civiles según el ministro Borrell. No hay semana en la que no tengamos que llevarnos las manos a la cabeza al contemplar en la prensa internacional las atrocidades de este perturbado que además se encuentra apoyado por el presidente Trump. Sí, parece que de perturbados va esta historia.

Pero no se preocupe, todavía queda un hueco para la esperanza pues, afortunadamente, en nuestro planeta no sobrecalentado la paz siempre triunfa, más temprano que tarde los buenos ganan y los tiranos caen porque Occidente hace lo correcto y puede permitirse dar lecciones sobre ello. ¿Le ha gustado el chiste?