Interculturalidad con mayúsculas

La interculturalidad siempre está presenta en la Casa Escuela Santiago Uno

Dentro de esta mini historia de Santiago Uno mezclada con el presente, podemos hablar de la relación con nuestros vecinos de Marruecos y el Sáhara. Esta semana hemos compartido actividades, asambleas y nuestro día a día con un grupo de niños y niñas bereberes. Ellos estarán en el verano en las escuelas que llevamos  recuperando durante más de diez años.

Aquí en esta casa escuela los educadores vivíamos a “ full time”, este fin de semana de voluntariado que hacemos al mes ha coincidido con este intercambio pagado desde el Erasmus plus de Europa. La presencia de estos niños ha dado especial sentido para que los nuestros valoren las oportunidades que tienen: estudios, viajes, montar a caballo, piscina, circo, cine, formación profesional, rutas en bici, etc.

Mezclarnos, el mestizaje, abrir la mente, todo esto es educar para la paz mundial.

La casa escuela Santiago Uno lleva décadas ofreciendo itinerarios de vida a los inmigrantes, a MENAS. Porque la sociedad envejecida de España necesita población activa para pagar las pensiones ya que la natalidad es tan baja. Bastantes familias trabajadoras en Castilla y León han salido de esos itinerarios.

Por otra parte hemos ayudado al retorno de otros con la propuesta de escuela itinerante de formación profesional en Marruecos.

Esperamos aumentar la interrelación para cocrear empresas rentables  y sostenibles a ambos lados de las fronteras y sin que las religiones sean un impedimento.

Nuestra cooperación al desarrollo parte desde abajo, educar niñas y niños, financiar estudios de jóvenes promesas sobretodo mujeres, como mecenas que invierten en talento.

Un sólo fin de semana conviviendo niños y niñas de varios continentes juntos, despierta mentes y corazones dormidos y anestesiados en una sociedad de consumo que pierde la esencia de una brújula estropeada que marca hacia el Norte cuando la solución está en el Sur.

La trascendencia política, moral, espiritual, ecológica y familiar de un niño nómada buscando agua y arganes  para los dromedarios o las cabras, hace sinergia con los hijos nómadas de la burguesía europea.

Mientras los padres perseguimos nuestros sueños laborales, de poder, gloria, género o dinero, nuestros hijos e hijas puede ser que vagabundeen de brazo en brazo, o de beso a beso rechazando en silencio un cariño que no hemos sabido o no tenemos tiempo de dar a tiempo. Esta sigue siendo una historia muy divertida, con mucha esperanza y a la que algunos auguramos un gran futuro entrelazando vidas dispuestas a compartir.