Miércoles, 24 de abril de 2019
Ciudad Rodrigo al día

Un nuevo libro basado en el Catastro de Ensenada muestra la “bulliciosa” Ciudad Rodrigo de 1750

El volumen recoge parte de la detallada documentación recopilada a mediados del siglo XVIII

Los mirobrigenses tienen al alcance de su mano a partir de ahora conocer cómo era Ciudad Rodrigo y cómo eran sus habitantes a mediados del siglo XVIII, gracias a una publicación editada por la Dirección General del Catastro del Ministerio de Hacienda, y el Ayuntamiento mirobrigense donde se presenta la documentación recopilada en aquel momento en la ciudad para elaborar el denominado Catastro de Ensenada.

Este Catastro fue un encargo de la Corona de Castilla al Marqués de Ensenada con el objetivo final de llevar a cabo una reforma fiscal en busca de la equidad debido a la complejidad de impuestos que había (se querían sustituir por una única contribución, una especie de IRPF de la época).

Curiosamente, la reforma fiscal no llegó a salir adelante, por un cúmulo de circunstancias, entre ellas la muerte inesperada de la Reina, como explicó en la mañana del lunes durante la presentación del libro una de sus promotoras, Concepción Camarero, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid. Sin embargo, en sus propias palabras, lo que quedó en el Catastro “iba a misa”, ya que permitió conocer al detalle cómo era la vida en la época (en total la “gran pesquisa” dejó 80.000 volúmenes manuscritos).

En palabras de la subdelegada del Gobierno en la provincia, Encarnación Pérez, el Catastro de Ensenada ofrece “una fotografía muy clara de lo que eran nuestros territorios, de cómo eran las familias,...: una fotografía clarísima, dibujaba una localidad”. Por su parte, Tomás Moreno Bueno, de la Dirección General del Catastro, indicó que el Catastro de 1750 es “una obra inconclusa, pero a tener muy en cuenta”. Mientras Soraya Mangas, edil de Comercio, resaltó que gracias a ello “muchas localidades tienen un detallado estudio de cómo eran a mediados del siglo XVIII”.

El libro de Ciudad Rodrigo

El volumen dedicado a Ciudad Rodrigo que fue presentado en la mañana del lunes en la Casa de la Cultura consta de un total de tres partes. En la primera, se explica cómo fue el proceso de Catastración a nivel ‘nacional’ (en total se llevó a cabo en más de 15.000 municipios). En la segunda, se habla de cómo en la provincia de Salamanca se hizo “uno de los mejores catastros de la Corona de Castilla”, en palabras de Concepción Camarero. Y por último, en la tercera parte se refleja cómo era Miróbriga en ese momento, con poco más de 1.000 habitantes.

Pese a ello, la mirobrigense Laura García Juan, que también es profesora de la Universidad Autónoma de Madrid, señala que se trataba de una ciudad “bulliciosa, comercial”, en la cual no predominaba el sector agrícola, sino el terciario. Asimismo, la ciudad estaba “al servicio del Rey y de la defensa de Castilla como plaza principal de frontera”, aunque en un estado lamentable de conservación, según se apuntaba en un informe militar hecho por un ingeniero que estaba analizando la frontera.

Para la elaboración del libro, ha sido clave la información que se conserva en el propio Archivo Municipal de Ciudad Rodrigo. Según explicó Laura García Juan, en el Consistorio se guardan gran parte de las actas municipales de la época, lo que ha sido engarzado con la información del Archivo General de Simancas y del Archivo Histórico Provincial.

Cómo se hizo el Catastro en Ciudad Rodrigo

Según explicó Laura García Juan, el trabajo en torno a Ciudad Rodrigo comienza a realizarse el 16 de abril de 1750, cuando en el Concejo se recibe una carta avisando de la próxima visita del intendente de la provincia, Joachin de Vereterra. Tras haber realizado un estudio de la localidad de El Bodón a modo de ‘prueba’, el 3 de octubre comenzó la labor de catastración de Ciudad Rodrigo, con el envío de cartas.

Una vez enviadas, el 5 de octubre se dio lectura a un bando en la Plaza para dar un aviso público. A partir de ahí, comienza el proceso de averiguación, distinguiendo tres zonas: la ciudad (dentro de murallas), los arrabales (San Francisco y El Puente) y la socampana (incluido dehesas, viñas,...). A los habitantes de cada zona se les pidió que expusiesen todo lo relativo a ellos y a sus propiedades.

Dentro de ese proceso, también se hizo un censo, ya que el que había era muy antiguo, y no se correspondía con la ciudad del momento. Una vez recogida toda la documentación, se procedió a su revisión. A partir de la información, se elaboraron una serie de libros, y se leyó toda la documentación en la Plaza Mayor para detectar si había algún error. Una copia de los libros fueron enviados al Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo en enero de 1760.

Según señala Laura García Juan, la documentación que se conserva de Ciudad Rodrigo “da para muchos estudios”; siendo el libro presentado en la mañana del lunes “solo la punta del iceberg”. Todos los asistentes al acto en la Casa de la Cultura pudieron llevarse a casa de forma gratuita un ejemplar.