Intercambio en la Plaza Mayor

Desde la Casa Escuela Santiago Uno siempre hemos mirado al Sur. Comenzamos buscando el retorno a los pueblos, la integración dónde sea y la igualdad de oportunidades.Más de veinte años recibiendo inmigrantes, y más de diez escuelas rehabilitadas en Marruecos, para que no se necesiten pateras.

El martes de esta próxima semana llegarán niños de pueblos bereberes con algún educador y haremos muchas cosas: formación profesional de distintos ámbitos ecosociales, dentistas, oculistas, aprender a nadar, primeros auxilios, parque de atracciones, circo, cine,  etc.

Pero también disfrutaremos de nuestra ciudad, mezclados españoles y árabes. Nosotros hemos estado muchas veces en la plaza de Marrakech, algo que la mayoría de los que vienen no han tenido la oportunidad.

Nos sentaremos en la terraza del Novelty donde se sentaba Torrente Ballester con sus “Gozos y sombras”, mezclados españoles y árabes tomando una leche helada y hablando un poco del barroco de la Plaza, de los ochenta y ocho arcos, de los aproximadamente ochenta metros de cada lado que no es verdad, pero como decía Unamuno armónica. De sus fiestas de toros con veinte mil espectadores, de sus mercados, de las ejecuciones de bandoleros, de las ventanas sin ventana y de alguno de sus medallones.

En el siglo de las luces el Barroco parecía demasiado recargado, la Ilustración nos traía más mundo de la razón que parece no hemos mejorado mucho y eso que entonces fraguó la Revolución francesa.

No les cansaremos mucho con la historia mientras degustan la leche helada, más buscaremos compartir un trocito de nuestra vida y de nuestras familias con ellos.

En verano los volveremos a ver trabajando en su tierra, nuestros chicos durante dos meses dejarán allí su huella.

Qué dirían algunos partidos políticos de vernos tan mezclados. Porque en nuestra casa escuela hay muchas nacionalidades, de cuatro continentes prácticamente siempre.

Cada semana es un nuevo reto para no perder a ninguno que tenga que ir al Zambrana, para que no se fuguen, para que no se rindan y sigan estudiando, para que aprendan a encajar los golpes que la vida les da y sobreponerse.

Que vengan estos niños y niñas bereberes les da otra perspectiva, les ayuda a entender las oportunidades que tienen y que muchas veces desperdician, pueden ver su vida en positivo.

Ver la capacidad de disfrutar de estos niños y el valor que dan a sus familias, les ayuda a los nuestros a resituarse. Es un intercambio subvencionado desde Europa.

Cito desde la plaza mayor por el emblema que representa en la ciudad y porque nosotros también formamos parte de esta ciudad que hermanamos con otros pueblos con los que tendemos puentes en vez de construir  muros.