Martes, 12 de noviembre de 2019

Florentino Díaz 

“Siempre vamos a necesitar a alguien que nos cuente historias”. Pues eso.

Nuestra entrevista de hoy con-Florentino Díaz- “Flores” (q.e.p.d), ocurrió hace mucho tiempo cómodamente sentados en los salones del desaparecido- “Gran Hotel”. No a las 5 de la tarde (como hubiera sido lo más normal) fue un poco después y desprovista de toda formalidad. Sí, ha pasado mucho tiempo; desde que desgranamos aquellas vivencias, humanas y divinas, y aún hoy cuando las recuerdo, su charla y fluida verborrea, me abruman en demasía. Y por ello, antes de seguir con los recuerdos quiero decirle, esté donde esté, que ahora en la época actual. “Se ha perdido aquella felicidad que a pesar de las muchas vicisitudes pasadas él trasmitía a raudales; pues la felicidad debe tener un proyecto vital, pero ahora somos una sociedad que va perdiendo el sentido de la vida. La hemos sustituido por sensaciones, redes sociales, pornografía, alcohol y demás. Pero no vivimos…

Quiero advertir, que nadie espere hoy en estas líneas comentarios sobre notorios—apoderamientos- que tuvo “Flores” con el gran torero y mejor persona de Vitigudino-Santiago Martín- “El Viti”… pero hoy ¡no toca! hablar sobre ese tema. Mi deseo es contar solamente y será mucho y largo; la vida de este hombre singular-“Flores” que tuvo un peregrinaje muy difícil desde sus comienzos y que ahora feliz (en el momento de la charla), y contento puede contarme sin rencor para nada ni nadie; desde lo que pudo ser y no lo fue, y de sus orígenes humildes de los que no se avergüenza, muy al contrario, los recuerda.

¿Podemos empezar?

-Cuando quieras…

Me llamo-Florentino Díaz Martín-, pero me conoce todo el mundo por “Flores” y no creas que algunas veces no tengo conflictos por ello. Nací en un pueblecito de la provincia de-Ávila- que se llama-Fuentes de Año-. Y no tengo ningún recuerdo de la-Escuela- ya que sencillamente ¡nunca fui! Desgraciadamente no conocí a mí padre, la madre que en paz descanse al quedarse viuda tuvo que ponerse a servir y debido a ello, me crié con mi tía la cual me quería como un hijo. Pero ella no tenía bienes, así que recuerdo que a los 5 o 6 años de edad yo salía a pedir por el pueblo con un fardelillo en la mano ¿me entiendes?  Y me daban la caridad… otras veces iba a la casa de una señora llamada Concepción a que me diera un-pocillo- con aceite. Siempre he creído que hay gente buena.

Llegados hasta aquí, no tengo más remedio que “saltarme” la literatura (por espacio), si quiero poder dar a conocer y resaltar una parte del largo periplo de la vida de “Flores”. Y tengo que resumir.

Señor “Flores” ¿Tengo la impresión de que su vida ha sido una verdadera novela por entregas?

-Pues si quieres, te la cuento, tú la sintetizas y luego juzgas-.

-Así que la cuento, pero sobre manera la sintetizo. De “dejarme llevar” sería imposible.

-Cuidé cerdos en –Moraleja de Matacabras- cuando tenía nueve años de edad y más tarde cuando el sacristán del pueblo se quedó con la contrata de vacas me fui con él… por una amistad me fui a –Madrid- y me coloqué en una tienda de-Ultramarinos-, tenía 14 años, la tienda estaba en la calle-Goya-, era el año -28- y ese mismo día se quemó el –Teatro Novedades, cobraba al mes tres duros… yo ya tenía afición por los toros y un mes de julio, otro chaval y yo  nos escapamos a –Salamanca- y el viaje lo hicimos “colaos” en el tren”… trabajando en una chocolatería y al mismo tiempo actuaba de sobresaliente en varios festejos hasta que tuve que ir al-servicio militar-, donde afortunadamente aprendí a leer y escribir… luego continué toreando y en el año -34-me vine a-Salamanca- y comencé andadura con-Jesús Salvador “El Primi” que me llevó a su casa portándose estupendamente conmigo. Toreamos bastante… llegado el momento de los primeros días de la guerra, me incorporé a la-Legión- donde desempeñe funciones de cocinero, hasta que conocí a un-Ibarra-de –Sevilla- que era cabo de botiquín y me “enchufó” en un puesto superior y “fui” casi practicante. Y te cuento una anécdota: “Pues tengo la satisfacción de que cuando presente  mí libro, allí había generales y comandantes de la-Legión-pues me apreciaban mucho, mucho… Después…

¿Pero aún hay más?

Hombre, te diré que aún no hemos llegado a la alternativa. ¡Así que figúrate!

-En el año de 1945 conocí a mi mujer, y a partir de esa fecha ha sido cuando empecé a tener cariño y ser feliz… como sabes tuvimos una huevería en la calle-Libreros-, luego una frutería en el-Paseo de la Estación- y una tienda de retales… en –Alba de Tormes- era empresario… vendí pavos para –Barcelona- y di corridas de toros en –Mieres-y –Ribadeo-.

Se ríe-Florentino –abiertamente recordando sus vivencias lejanas y presentes, en aquel momento de la entrevista. Y a mí, su charla fluida y verborrea incontenible me tiene abrumado.

-Tenemos que “cortar”. Y lo hago con pena, ya que “Flores” es una persona que ha vivido tanto que es  muy difícil hasta escribirlo. Pero no lo haré sin hacer mención a dos temas “sublimes” referidos a él. El primero; cuando le llamó el alcalde de su pueblo para decirle que: “Le querían hacer-Hijo ADOPTIVO- del lugar y que: “Para él fue de enorme alegría y felicidad”. Y en el acto estuvieron de 500 a 600 personas y el las dijo, entre otras muchas ocurrencias… “No creáis que os he tenido olvidados, ni a mí pueblo”, siempre os he llevado en el corazón. Y en el acto estuvo también la señora- Conce-, (que le dio aquellos “pocillos” llenos de aceite) a la que pidió subir al escenario para darla un fortísimo abrazo de agradecimiento.

-Y el segundo: “Cuando con los tres duros que cobraba y las propinas en algunos de sus muchos trabajos u oficios; se compró un traje, que le costó nueve duros, unos zapatos de trece pesetas, una camisa y un sombrero”…De esa manera tan “acicalado” llegó a su pueblo. Y su querida tía les decía a las vecinas emocionada ¿habéis visto a mí chico? Parece ¡un médico!

Inefable e irrepetible señor “Flores” y esté donde esté. Fue un placer aquella entrevista inacabable que sostuvimos cómodamente sentados en uno de los salones del “Gran Hotel”.

Y, no olvidéis que personas –singulares-son aquellas que pasaron “por aquí” y dejaron su –HUELLA-. Pues eso.