Viernes, 10 de abril de 2020

Un grito en busca de una boca

 

Lezama Lima dice que es un caracol nocturno en un rectángulo de agua. Antonio Machado recuerda su vocación de palimpsesto. Wislawa Szymbosrka coincide con Carl Sandburg en que es un diario escrito por un animal marino que vive en la tierra y que quiere volar por los aires. Para Benjamín Prado es todo lo que hay entre un disparo y el animal herido; para Alessando Baricco, un grito en busca de una boca.

Gabriel Celaya la define como un arma cargada de futuro; Luis García Montero, en respuesta, como un arma cargada de presente; Luis Felipe Comendador, en respuesta, como un álmax cargada de bromuro. Gonzalo Rojas afirma que es algo absolutamente necesario; Paul Éluard, que es algo absolutamente necesario aunque le gustaría saber para qué. Bécquer sugiere que eres tú. Gloria Fuertes contesta que soy yo (o ella). Eliot recuerda que después de escribir el poema hay algo que antes no había. Marjiatta Gottopo confiesa que preguntarle qué piensa de la poesía es preguntarle dónde y cuándo un poema la salvó y de qué. Jorge Riechmann concluye que no hay poema que deje el mundo intacto.

Nicanor Parra –¡ay, Nicanor Parra!– sentencia que todo es poesía menos la poesía.

Y Antonio Gamoneda dice que existe porque sabemos que vamos a morir.

 

Hoy (que es siempre todavía) allí donde estés (y quizá donde estás) la encontrarás si sabes escucharla. Sabrás qué es y quién eres cuando te descubras viviendo en esa mirada acuática de animal errante más allá, muchísimo más allá, de las palabras.