Jueves, 25 de abril de 2019
Ledesma al día

La ruta de los árboles centenarios que custodia la comarca

Desde el moral de San Pelayo de Guareña, el más antiguo de España, al monumental alconorque de Valdelosa y las sequoias rojas de Valverdón
Fresno de San Pedro del Valle

Entre el paisaje de esta comarca se esconden árboles centenarios que, además, forman parte de la particular Ruta de las Catedrales Vivas, impulsada por la Fundación Tormes-EB y que enlaza una decena de ejemplares monumentales en diferentes municipios (Almenara de Tormes, San Pedro del Valle, Valverdón, Juzbado, Valdelosa, Santiz...). Todo un patrimonio natural. Comenzamos la ruta por dos de estos árboles, el moral de San Pelayo de Guareña, con más de 300 años, considerado el más antiguo de España, y el de Torresmenudas.

El moral de San Pelayo es otra de las particularidades del ya por sí pecular paisaje de este municipio, entre escarpes de rocas areniscas. Está considerado también como uno de los más grandes de España. Sorprende su porte, una estructura sólida, tejida a base de ramas y hojas. También un moral encontramos en Torresmenudas, un árbol venerable bajo el que, en tiempos, se celebraban actos. Aunque es difícil precisar cuándo fue plantado, lo que sí atestigua la historia es que fue la cultura árabe la que trajo estos árboles hasta la rivera del Cañedo. Se encuentra en la plaza junto al edificio del ayuntamiento.

Alcornoque de los Carretos

En Valdelosa, tierra de alconorcales, cuestodian el alcornoque de los Carretos (Quercus suber), testigo del ineludible paso del tiempo -se estima que en sus ramas llevan el peso de más de 760 años-, su monumentalidad, su imponente presencia, lo convierte en una de las paradas mas impresionantes de la Ruta de las Catedrales Vivas por el nordeste de la provincia. Tal y como cuentan los vecinos del lugar, se denomina carreto a los ejemplares de gran tamaño con los que se puede llenar una carreta de corcho.

Fresnos, olmos y sequoias

En San Pedro del Valle encontramos el conocido como fresno de la fuente, una fusión casi perfecta de la madera, la piedra y el agua porque las ramas y tronco del árbol se enlazan con la propia fuente.

El Arboreto de Almenara de Tormes debe su nombre al botánico Emilio Blanco. Se trata en realidad de un conjunto de árboles de distintas especies ubicadas en un mismo espacio, en la pradera de la Fundación Tormes-EB,

El olmo del arroyo de la Villaselva, en Florida de Liébana, debe su nombre a un arroyo del mismo nombre. Una ruta por las Catedrales Vivas que incluye una parada en el alcornoque de Santiz, con más de 500 años, y en las sequoias rojas de Valverdón, ubicadas en la Hacienda Zorita, son cuatro impresionantes árboles. Sus esquejes procedieron de un vivero del siglo XIX, el mismo del que salió el ejemplar del antiguo edificio de la Universidad de Salamanca.