Jueves, 20 de junio de 2019
Alfoz al día

Gran acogida en Castellanos de Villiquera de la obra teatral ‘Teresa, la jardinera de la luz’

Después de algo más de dos meses de merecido descanso, al grupo teatral ‘Lazarillo de Tormes’ sigue deleitando a propios y ajenos con su montaje
Montaje de "Teresa, la jardinera de la luz" en la Capilla Mayor de la parroquia de San Juan Bautista de Castellanos de Villiquera

Curioso es sin duda el apodo que tienen los vecinos de este pueblo de La Armuña salmantina, pues por “pupos” se les conoce. Los castellanenses, auténtico gentilicio de los habitantes de Castellanos de Villiquera, llevan a gala tan simpático sobrenombre que no es más que fruto de la marca identitaria que ha supuesto para esta población un escudo en piedra que hace muchos años les representaba, y donde aparecen dos de estos simpáticos animalitos, que tan unidos han estado en nuestro bagaje tradicional a la idea de las buenas estrategias y cierto grado de picardía a la hora de buscar un beneficio adecuado.

Esta localidad tan cercana a nuestra capital charra, fue la encargada de recibir, después de algo más de dos meses de merecido descanso, al grupo teatral ‘Lazarillo de Tormes’, que sigue deleitando a propios y ajenos con su montaje ‘Teresa, la jardinera de la luz’. Es admirable la estupenda acogida de esta original obra teatral, que a pesar de haber sido vista por tantos espectadores, algunos de ellos no parecen querer cejar en su empeño de volver a ella, como todo aquel que de nuestra bella ciudad salmantina ha disfrutado. Y con la conmemoración del VIII Centenario de la fundación de nuestra veterana Universidad, muchos han sido los privilegiados que se han acercado a nuestras tierras.

Una oportunidad de oro también para que la Diputación salmantina, a la vista de lo que Teresa de Jesús ha supuesto para nuestro acervo cultural y espiritual, haya hecho visible lo que esta mujer ha supuesto en tantos ámbitos a lo largo de la Historia, y haya sabido ofrecer la posibilidad de acercar su figura gracias a un evento teatral como ‘Teresa, la jardinera de la luz’, que a lo largo de cuatro años por tantos caminos, ha demostrado ser perfecta embajadora de la mujer a la que está dedicada esta obra.

En la Capilla Mayor de la parroquia de San Juan Bautista de Castellanos de Villiquera, salida de la rica creatividad barroca de Pedro Gutiérrez, responsable también de la sacristía del templo, el grupo de actores aficionados que conforman ‘Lazarillo de Tormes’ sorprendió de nuevo con la vida, sin duda plena, de una mujer del XVI, tan robusta y contundente en sus creencias y principios como lo son los muros de esta bella iglesia salidos de las manos del no menos afamado Gil de Hontañón. Iglesia y santa nacieron en el mismo siglo. Esta última muy orgullosa de pertenecer a la Institución religiosa a la que se consagró, la Orden carmelitana, a la que reformara en profundidad y dedicara toda su vida sin dejar por ello de lado sus dotes de mujer de gran calibre estratégico y lucidez intelectual.

Con la cercanía y espontaneidad de las cosas bien hechas, ‘Teresa, la jardinera de la luz’, pone ante el público una historia de mujer inteligente, que en sí misma reúne todo un compendio de facetas humanas, espirituales, intelectuales y emocionales que se envuelven en una cotidianeidad y sencillez desconocidos hasta el momento. Las actrices de ‘Lazarillo de Tormes’ hacen un perfecto retrato de una Teresa, que parece flotar entre los hábitos de auténtica estameña que lucen, y que trasladan a los presentes al momento exacto al que ellas parecen haberse trasladado también. Unos sonidos rítmicos que provienen del contundente campanario que flanquea la iglesia, obra también del Maestro Hontañón, dan la clave de inicio, para que en el interior del recinto, otro maestro, el músico Salinas toque su maravilloso órgano, que recibe a un padre Inquisidor y a unas hermanas carmelitas, que mueven todo lo circundante al convento de Alba de Tormes.

Tras el enconado debate que surge entre los personajes, y que es sazonado por muchas de las auténticas creaciones literarias de Teresa de Jesús, una imagen suya bien ataviada con sus galas de doctora, contempla como espectadora privilegiada el transcurrir de su propia vida, y cómo con sus dotes de sencilla monja de hace tantos siglos, supo manejar con harto conocimiento de la estrategia humana y divina, a todos aquellos que aparecieron en su camino bien para abrirlo a sus intereses, o cerrarlos sin ningún resultado ante ella.

En plena Ruta de la Plata, ubicada en una antigua calzada romana, y desde un alto que contempla toda La Armuña, Castellanos de Villiquera, aplaudió el misterio de una Teresa, que como las gentes de esta localidad, que todavía no saben si su topónimo Villiquera, se debe a “romanos” o a “semillas”, aplaudieron la fuerza de esta castellana que como ellos plantó las raíces muy firmemente y sigue sobreviviendo con su luz a las oscuridades de todos los tiempos.

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