Martes, 21 de mayo de 2019

María Tena brinda una velada literaria con ‘Nada que no sepas’

La escritora madrileña trae a Salamanca su última novela, ganadora del prestigioso Premio Tusquets 2018

María Tena en la presentación de su libro, que tuvo lugar en Letras Corsarias

         Tiene María Tena una cercanía y una calidez con el lector que le hace encontrar títulos tan hermosos como Tenemos que hablar, el de su primera novela del año 2003, Todavía tú publicada en el 2007 y el más reciente, Nada que no sepas, y que convierte su discurso en un diálogo apasionado y sugerente. Viene María Tena a Salamanca a presentar su última novela, un ejercicio de memoria que le permite indagar en su propia historia personal y que confirma, quinta obra ya, esa escritura tan suya que busca entretener al lector con un estilo sobrio, contundente, claro y preciso que la autora encuentra “después de mucho pulir y pulir”.

         Relato de un tiempo y un lugar privilegiados, la novela se inicia con un homenaje a Virginia Woolf y al famoso comienzo de su obra La señora Dalowey, y narra la perdida de la inocencia de la protagonista, hija de diplomáticos, que tras dejar la España oscura del último franquismo, descubre en Uruguay un país lleno de luz del que de nuevo será arrebatada la familia. “Yo vengo de un lugar de donde siempre había que irse”, escribe María Tena, quien reconoce que la vida diplomática es un horror para los hijos, obligados “a seguir esta vida de gitanos elegantes“ que les entrega, a la autora y a la protagonista de la novela un país, el Uruguay de los años sesenta, en el que había riqueza, cultura, la clase media estaba muy desarrollada y se vivía cerca de la playa en un ambiente de adultos despreocupados, elegantes y sociables… un mundo donde siempre era domingo y cuya belleza y tranquilidad se quebró con las revueltas de los tupamaros, los horrores de la dictadura militar y el trauma de la tragedia del avión de los Andes. Un mundo, paraíso perdido en la memoria de los Tena, que la autora ha recreado en lo que define como “una novela de recuerdos inventados”.

         Dueña de un estilo que sugiere sin ahondar en farragosas descripciones “Hay escritores que no se fían de sus lectores, pero yo creo que mis lectores son muy inteligentes y que pueden entender mucho más de lo que yo les diga”, Tena recorre el ambiente y los caracteres de un tiempo congelado en la tragedia que la protagonista trata de recuperar para entenderse a sí misma, tal como la autora recorre los espacios de su niñez, el aire de la época –las mujeres cosmopolitas, lectoras, entregadas a una vida social de la que los niños parecían excluidos-, la vida despreocupada. Una indagación personal que construye una historia que no es la suya, y sin embargo, la arma con los mimbres de su propio relato, lo que hace que María Tena sienta esta novela como algo muy personal, donde habita su biografía y el recuerdo de sus progenitores.

         Hija de un diplomático siempre cercano a los escritores –su padre, Juan Tena, trajo a Onetti a España y murió tras una cena con Bryce Echenique- y de la poeta Pilar García Noreña, María Tena disfrutó de las bibliotecas familiares preguntándose qué podía aportar ella con su bolígrafo BIC escribiendo por las noches en su cama. Su vida laboral discurrirá siempre en los despachos del Ministerio de Educación o el de Cultura “Los funcionarios tenemos mala fama, pero los que nos lo tomamos en serio creemos que es necesario para mejorar la vida de la gente. Yo he trabajado mucho en el mundo del derecho en la cultura y ese es mi cauce de obligación y razón… luego está el otro que es la literatura, que es la locura… y yo ahora me quiero dedicar al vicio, la verdad”. Sin embargo, una enfermedad propició que se apuntara al Taller de Escritura de Luis Landero quien la empujó a reconocer su vocación literaria y la animó a escribir con un perentorio “Déjate de cosas sueltas”. Empuje que no solo sirvió para que escribiera su primera novela, “de un tirón, así, apasionadamente como hago yo las cosas”, sino para que se iniciara como maestra de Taller “Un Taller te puede cambiar la vida, a mí me sucedió y quiero ayudar a otros a que les suceda”.

         Dedicación y entrega, mujer trabajadora que no solo participa de importantes proyectos culturales y educativos –fue la responsable del Pabellón español en la Expo de China- sino que mantiene una fecunda escritura en diferentes revistas así como dirige una colección de novelas en la Editorial Alba desde la que nos sorprende con nuevos nombres y audaces propuestas. Como audaz fue la historia con la que en el 2017 ganó el Premio Málaga de Novela con El novio chino, fruto de su conocimiento de primera mano de la China actual y del relato, valiente, de una relación homosexual entre un funcionario español y un muchacho chino arrancado de la tierra para trabajar en las fábricas. Una novela que en cierto modo nos devuelve a la hija del diplomático capaz de sumergirse en una realidad nueva, de entenderla y relatarla desde la ficción con esa ligereza que es marca de su estilo y que se vuelve en Nada que no sepas, pura emoción.

         Una emoción que comparte María Tena con sus lectores de una forma cercana, apasionada, llena de humor y de gozo. Porque esta novela no es solo redonda, sino que tiene el aire y el ambiente de una niñez privilegiada. Porque se acerca al secreto de puntillas, sigilosamente, descubriendo más de lo que ve y de lo que cuenta. Auténtica reflexión sobre esos padres de los que nada sabemos a pesar de verlos constantemente, auténtico ejercicio de evocación de un mundo perdido amable y cálido donde ser felices en un domingo permanente. “El que sabe sentir, sabe decir” cita a Cervantes María Tena, y nosotros, sus encandilados interlocutores en esta tarde de librería, sabemos que sabe sentir, sabe decir, y sabe escribir… y no podemos por menos sino que esperar otra novela, otro encuentro con ella, otra lección de alegría compartida. Porque lo sabemos, la sabemos: María Tena ha sido un regalo de mirada azul y verbo arrebatado, un regalo de Letras Corsarias y su tripulación generosa capaz de surcar todas las páginas.

Charo Alonso / Fotografía: Carmen Borrego.