Martes, 21 de mayo de 2019

El business de los migrantes en Italia

¿Qué está pasando en Italia? ¿Por qué todavía existe un gran debate sobre los migrantes? ¿Y por qué los migrantes no se integran en la sociedad?

Eleonora Fiori

Activista por los derechos humanos

En el tema de los migrantes en Italia hay mucha desinformación y por eso suscita muchas preocupaciones y miedo. La mayoría de las personas no sabe efectivamente qué pasa con los migrantes cuando llegan a Italia, por qué llegan a Italia, por qué no pueden salir de Italia y sobre todo por qué no son capases de empezar una propia vida en Italia.

El centro del problema es que en Italia los migrantes son un business que produce muchísimo dinero cada año, lo que genera un problema de difícil solución. Para entenderlo es necesario conocer las estructuras básicas de la recepción de migrantes. En Italia la recepción de migrantes se divide en dos grupos: una primera recepción, muy básica, constituida por hotspot especializados en primeros auxilios, asistencia sanitaria, identificación e información sobre los procedimientos de asilo; y una segunda recepción a cargo del sistema de protección para titulares de protección internacional y para menores extranjeros no acompañados, que con el decreto de Salvini sustituyó el SPRAR, (Sistema di Protezione per i Richiedenti Asilo e i Rifugiati) sistema de protección para los solicitantes de asilo y refugiados, y los CAS, (Centro di Accoglienza Straordinaria) los centros de recepción extraordinaria, que se encuentran a medio camino entre la primera y la segunda recepción y se utilizan cuando los SPRAR no son suficientes.

¿Cuál es la gran diferencia entre los SPRAR y los CAS? Los SPRAR son organizados y moderados continuamente por los entes locales y apuntan a conseguir que los migrantes sean más autónomos e integrados con la activación de planes de implicación, con cursos de italiano, cursos de formación profesional, trabajos en prácticas y colaboraciones con asociaciones de voluntariado; al contrario, los CAS son estructuras administradas por entes privados, simplemente son casas adaptadas en las que viven un número determinado de migrantes. El estado italiano subvenciona a los privados con 35€ por día por adulto migrante y 45€ por día por menor migrante hospedado; la mayoría de la gente en Italia piensa que estos dineros van directamente a los bolsillos de los migrantes, pero no es así, van a los centros de recepción que deberían utilizarlos por garantizar una condición satisfactoria durante su estancia en Italia. Los servicios básicos que deberían ser asegurados son: comida, limpieza, productos básicos, servicios de mediación lingüística y cultural, una tarjeta telefónica y 2,50€ de pocket money por cada migrante.

Hay centros que de los 35€ diarios de que disponen, solo utilizan 1,66€, por lo que la situación es cualquier cosa menos satisfactoria: los centros están abarrotados, sucios y en peligro de derrumbamiento y los huéspedes se pueden beneficiar de dos comidas por día y de ropa que llega directamente de la basura. Hay centros que acogen migrantes como si fuera un business, buscando continuamente ganar lo máximo posible, olvidándose que están hospedando a seres humanos. Al final de 2017, los CAS eran 9.132 y manejaban 148.502 migrantes, el 93,5% del total. Algunos de estos centros son pequeños, pero hay otros, como el grupo Senis Hospes / Medi Hospes que en 2017 administraba 15 centros diferentes, hospedando 2.067 huéspedes y cobrando mas de 20 millones de euros, solo en un año.

Después de algunas rebeliones de los huéspedes de un centro, las autoridades han verificado las condiciones de algunos de ellos, correspondiente solamente al 40% del total, y revocaron el permiso a 36 centros. Pero todavía un gran numero de estos centros no han sido investigados. El ministerio por eso encargó la coordinación de las inspecciones de los centros de recepción a un prefecto que trabajará con la ANAC, (Associazione Nazionale Anticorruzione) asociación nacional de lucha contra la corrupción, para asegurarse que los requisitos mínimos sean respectados por todos los centros.

Naturalmente, estos centros, cuantos más hospedan, más cobran, y por eso difícilmente los migrantes son autorizados a salir o a buscar un trabajo para empezar una nueva vida en Italia. Si los migrantes empiezan a buscar otro sitio autónomo para vivir o quieren irse de Italia, los centros perderán huéspedes y como consecuencia perderán dinero. Detrás de estos centros hay partidos de derecha y también la mafia, es un sistema muy complejo, que necesita más verificaciones sobre la administración de los recursos estatales. Y lo peor es que los migrantes son las verdaderas víctimas de este sistema.