Viernes, 22 de marzo de 2019
Alba de Tormes al día

Besapiés del Cristo de la Salud

ALBA DE TORMES | Como cada primer viernes del mes de marzo, los fieles acudieron durante todo el día a besar los pies del Cristo de la Salud
Besapiés Cristo de la Salud en la iglesia de San Pedro

Como cada primer viernes del mes de marzo, los fieles acudieron durante todo el día a besar los pies del Cristo de la Salud para participar en el tradicional besapiés. Una jornada que comenzó con la celebración de una eucaristía en San Pedro y posterior adoración, continuó a las 17 horas con la exposición del Santisimo y finalizó con una celebración penitencial y confesiones.

Promover el culto y visitar a los enfermos 

Las finalidades de la Cofradía del Santo Cristo de la Salud son promover el culto y la visita a los enfermos para ayudarles en su enfermedad y también invitarles a hacer el novenario. También sus objetivos se centran en favorecer "un verdadero diálogo entre la fe y la cultura, la salud física y espiritual de la sociedad".

El Cristo de la Salud o de San Jerónimo, modelo de Crucificados

Pertenece al conjunto de crucifijos góticos definido como ‘Christus patiens’, dentro de la corriente iconográfica del Crucifixus Dolorosus propia de la Baja Edad Media, que se caracteriza por la acentuación de los rasgos más patéticos de la imagen. Desde el punto de vista de la espiritualidad, este tipo de representaciones se relacionan con el nacimiento de una sensibilidad mística que tiene su origen en el pensamiento de San Francisco de Asís y su plasmación visual más extrema en las visiones de Santa Brígida.

Cabeza de serie de otros crucifijos dolorosos, el Cristo de la Salud es visitado en 1510 por una comisión de la Universidad de Salamanca que se dispone a hacer una copia para su capilla, identificada con el Cristo de la Agonía Redentora de la catedral salmantina. Su fama no decrece y fue señalado en 1782 como modelo de Crucificados por el Padre Interián de Ayala en su obra ‘El pintor christiano y erudito’.

Se percibe en la escultura un evidente interés por la observación del natural, manifiesta en el tratamiento de la anatomía y el tratamiento del rostro, que refleja en el momento de la expiración una evidente sensación de dolor. La utilización de pelo natural es bastante frecuente en la imaginería gótica para reforzar el realismo. A la fuerza expresiva de la imagen contribuye su policromía, que fue objeto de una intervención restauradora en 1851.

En 1940 se solicita el traslado del Cristo a la capilla de la iglesia, ubicada en el coro bajo. Hacia 1970 se rehacen los dedos de la mano de Cristo por el restaurador Jerónimo Cotobal.