Martes, 21 de mayo de 2019

Gijón, manual de resistencia taurina

Hablando de Salamanca, su provincia más taurina (que es casi toda) y su aportación a la Tauromaquia, cerré el sábado 23 de febrero las jornadas taurinas que organiza la Peña Taurina Astur

 Ya estuve allí hace veinte años invitado por lo que entonces era la Federación Taurina Asturiana. Hoy la cosa ha adelgazado ligeramente, pero este colectivo de aficionados tienen más moral que el alcoyano y afición de veras cuando envuelven la ausencia  de sustancia y raíz taurina en aquella hermosa tierra con un celofán de una afición a prueba de bomba. Son pocos pero muy de verdad y luchan con la más pura bizarría de Don Pelayo, contra viento y marea, por mantener en prestigio y valor en el panorama de la temporada, su feria taurina de Begoña de agosto. Allí recalan cada estío las principales figuras del escalafón. Una feria amable, con la luminosidad indeleble del paisaje asturiano y también, últimamente, con los peligrosos vientos que quieren imponer los políticos modernos, imbuidos de un ridículo animalismo humanístico. Por un pelo estuvo a punto de desaparecer esta emblemática feria taurina del norte tambaleada por los avatares negacionistas de la política.

 Pues volví a Gijón a hablar de toros, de mi tierra, y me acordé de un ganadero asturiano ilustre, salmantino de adopción: D. Manuel San Román Valdés y su esposa Ramona. Personas que en mi memoria brillan con especial relevancia por su sentido de la amistad y por su generosidad.

 Allí nos acompañó la amabilidad, espléndido rumbo y optimismo de un tipo genial, un  artista salmantino que hace patria allí donde va. El cantante Danny, que lleva viviendo más de veinte años en Gijón. Él fue nuestro cicerone y nos descubrió recodos paradisíacos de las playas asturianas. Y nos presentó a Iñaki, solícito restaurador de la Sidrería-restaurante Asturias. No se la pierdan en la calle Doctor Hurlé.

 Y muy cerquita del Museo del Ferrocarril, historia vital de esta tierra, el Hotel la Polar, chiquito, funcional e ideal. No les voy a descubrir Asturias pero es que lo tiene todo, playa, monte…y Fernando Alonso.

  Caída la riqueza que proporcionaron en el pasado la minería,  los astilleros (y todas las empresas satélites), Gijón se ha sabido reciclar en otros aspectos del comercio y la empresa. Casi dobla en habitantes a Salamanca y el mar proporciona una extraordinaria fertilidad en todos los sentidos, muy importante el turístico, evidentemente.

 En el aspecto gastronómico es particularmente subrayable; sería prolijo enumerar aquí un listado de excelentes locales, pero Restaurante V. Crespo puede liderar una categoría de alto nivel.

 La Peña Taurina Astur tiene un alma y varios pulmones. Desde hace muchos años lleva la antorcha de la afición y la paciencia del Santo Job (las actitudes de los profesionales del toreo cuando se les invita a recoger premios de la Feria, léase figuras, son inexcrutables e impredecibles) Dionisio Montero. Pero tiene pulmones valiosos que le amparan convenientemente, como el secretario José Luis Valbuena o el vicepresidente Mauricio Gutiérrez.

 Y disfrutar del viaje. El sorprendente cambio de paisaje, atravesando campos de León y darte de lleno con esos pinachos nevados, como de cuento nórdico, todo un lujo para la serenidad mental y el éxtasis visual.

 Le llevamos de lo que allí carecen, toros, toreros, la edad eterna de la encina cimbreando las leves colinas del campo charro y el ánimo sincero de continuar y perseverar, a pesar de los pesares, promoviendo y disfrutando de la afición a los toros. Del toro bravo en el campo, cuando tengan a bien visitar el campo charro y del arte del toreo en su dimensión más sentimental.

 Muchas gracias amigos por vuestra acogida. Gracias Asturias.

Toño Blázquez