Miércoles, 21 de agosto de 2019

Como isletas floridas en el erial de la ciudad

Mi experiencia de ciudadano participante y asistente a diversos actos culturales en esta ciudad, durante la pasada semana, me hace crear una imagen mental sobre la cultura  (entendida en su sentido más amplio) de la Salamanca actual, como si estuviera en un erial (una población general ajena a lo cultural) con numerosas pequeñas islas ricas en colorido y creatividad.

He asistido a diversos conciertos de música clásica en varias instituciones, que a continuación nombraré, alguna presentación de algún libro, la proyección de alguna buena película y alguna conferencia supuestamente científica, propia de mi profesión. La experiencia cultural de esta semana podría haber producido en mi mente la imagen de una Salamanca culta, viva en acontecimientos e intercambios artísticos o científicos, y sin embargo no ha sido así: el conjunto de la ciudad lo sigo percibiendo como un erial, de bajo nivel cultural, académico, y cívico, salpicado por unos cuantos núcleos e instituciones que, aisladamente, ofrecen dignamente sus buenos trabajos.

Sin lugar a dudas los actos dedicados a la audición de música clásica son en nuestra ciudad, por calidad y cantidad, el número uno: Instituciones como el Conservatorio Profesional, la Fundación de Cultura en su programa de Cámara y solistas, en el Liceo, el COSCYL y el Centro de Estudios Brasileños, en el auditorio Juan del Encina, han ofrecido estas últimas semanas a la población salmantina una serie de conciertos e intérpretes de la mejor calidad. Un responsable de Programación de uno de ellos me comentaba el otro día que no hay ciudad en España, similar a Salamanca, que ofrezca este rico panorama musical. Estoy seguro de ello.

En el campo de las artes literarias, en cuanto presentación de nuevos libros, también hay un número significativo de librerías y algunas instituciones que dan vida a los nuevos escritores; no sé si la calidad va unida a la cantidad de libros nuevos, pero la semana pasada también tuve la suerte de un encuentro con un nuevo relato, fresco y cercano, que una autora acercó a la tertulia semanal de Rona Dalba, procedente de los Arribes del Duero.

Las Bibliotecas Municipales siguen su ejemplar y positiva labor de préstamos y clubs de lecturas.

No tan afortunado fui en mi experiencia “universitaria”; acudí a una mesa redonda sobre un tema tan importante, clínica y socialmente, como el maltrato familiar a niños y adolescentes y, sorpresivamente, en el aula universitaria pontificia, se nos comenzó por hablar de conductas agresivas de hijos contra sus padres. Como si ese fenómeno fuera el prioritario y no el de los niños y adolescentes maltratados. Mi impresión personal es que los psicólogos actuales son especialistas en descripción de conductas y en ofrecer programas rápidos de intervención, pero la etiología de los conflictos en las relaciones familiares es una asignatura pendiente en las facultades de Psicología.  

Estos son los brochazos en mi descripción de una semana en el panorama cultural y académico salmantino.

Podría ser mucho mejor en una ciudad que tanto se está vanagloriando de su Universidad nacida hace 800 años.