Domingo, 12 de julio de 2020

Aunque te fascine el glowy, este año tendrás que rendirte al baking makeup

El maquillaje baking ha sido una técnica muy utilizada en la comunidad Drag Queen, y que aporta una total cobertura

Este año, dos tendencias de belleza radicalmente opuestas se verán obligadas a convivir. Por un lado, el maquillaje glowy, y por otro el acabado mate. Para adentrarse en los detalles de cada uno de estos estilos, nada mejor que realizar un curso de maquillaje, donde se explicarán todos los pormenores. Pero ya podemos adelantar que esta confrontación nos hará tener que tener siempre a mano nuestro iluminador, pero no olvidarnos nunca de llevar unos polvos matificantes encima.

Mucho se ha hablado en los últimos tiempos acerca de la forma de hacer brillar el cutis. Pero ahora es momento de adentrarse en una técnica no muy conocida, que permite que el rostro esté radiante, pero con un acabado mate, tal como ahora es tendencia. Se trata del maquillaje baking, o baking makeup.

¿Qué significa “baking”?

“Baking” es un término que en inglés se refiere al “cocinado” del maquillaje, al tratarse de una técnica que necesita dejar “reposar” buena cantidad de polvos translúcidos en el rostro, hasta llegar a asentarse e integrarse con la base. Se trata de lograr un acabado aterciopelado, sin poros dilatados ni imperfecciones.

El maquillaje baking ha sido una técnica muy utilizada en la comunidad Drag Queen, y que aporta una total cobertura. De modo que no se trata precisamente de una técnica para quienes desean un maquillaje ligero y con acabado especialmente natural.

Quienes se decidan a probar al fin el baking makeup tendrán que olvidarse de utilizar hidratantes con efecto matificante. No se recomienda tampoco su aplicación sobre la piel seca, porque el acabado puede quedar reseco. La mejor opción es preparar el rostro con una prebase en aceite, consiguiendo así hidratar la piel.

Estos son los pasos para conseguir un maquillaje baking

En primer lugar debemos hidratar el rostro profundamente. Hay que tener en cuenta que el polvo translúcido absorberá la humedad, de manera que si no se hidrata suficientemente el cutis, terminará seco y cuarteado.

Después aplicaremos la base de maquillaje, y a continuación, el corrector habitual en las zonas que se deseen atenuar, como por ejemplo las ojeras. Tras esto debemos aplicar un corrector más claro en aquellas partes del rosto en las que impacta la luz de forma natural: el mentón, la frente, la parte alta de los pómulos y el puente de la nariz.

Es importante evitar las zonas con arrugas marcadas, como el contorno de labios y los ojos, ya que el producto se puede acumular, dando lugar a un efecto muy poco estético. El siguiente paso será fundir con la yema de los dedos o una esponjita el corrector con la base maquillaje, hasta que no se note la transición.

Una vez hecho esto, cogeremos una esponja un poco húmeda, y aplicaremos los polvos translúcidos sobre las mismas zonas en las que hemos aplicado el corrector. Conseguiremos un efecto bastante recargado, pero esto forma parte de la propia técnica.

Transcurridos unos cinco minutos, retiraremos con una brocha de pelo largo y flexible el exceso de polvos translúcidos. Y al final habremos conseguido ese ansiado acabado aterciopelado que estábamos buscando.