Jueves, 21 de marzo de 2019
Las Arribes al día

Con acento andaluz

La campiña de trigo en la que se celebraban las pruebas de primavera para peros de muestra ha dado paso al olivar intensivo, cultivo que modifica el hábitat y que ofrece un producto de gran rendimiento pero de muy mala calidad

Olivar intensivo

Allí donde voy, recordando aquello que decían nuestras abuelas de que el saber no ocupa lugar, tengo la costumbre de tomar nota de muchas cosas, curiosas o interesantes, o ambas, que me encuentro y me ayudan a conocer más y mejor la historia de pueblos y territorios. Es el caso, más reciente, de Andalucía, donde acudo desde hace ya muchos años a juzgar las pruebas de perros de muestra en febrero.

 

 Cortijo Los Galindos / FOTO: GOOGLE MAPS

Los guardas de las fincas a las que vamos a hacer las pruebas son el mejor libro donde instruirse acerca de estas curiosidades.  Así, hace dos años el guarda que nos llevaba a la finca cada día me enseñó el cortijo ‘Los Galindos’, a escasos 200 metros de la carretera que va de Paradas al cruce que la une con la que va de Marchena a Carmona, en el paraje denominado Porcún. Este cortijo fue triste noticia en el verano de 1975 por ser el lugar donde fueron asesinadas, una tarde, cinco personas, escribiéndose una de las páginas más negras de la España de aquellos tiempos. Los hechos de entonces prescribieron para la justicia, 20 años después, al no hallarse reo alguno.

Tiempo después de este suceso, el cortijo fue vendido y pasó a llamarse Nuestra Señora del Carmen, nombre que mantiene en la actualidad. El pasado año, camino de otra finca, la caravana del concurso pasó por las edificaciones del cortijo, que se mantienen prácticamente iguales a las que aparecen en las fotos de prensa que ilustraron el crimen en aquellos días.

Otro lugar con una particular historia, esta vez del mundo rosa, conocí el pasado año. Una tarde el concurso terminó a la trasera de otro cortijo, tras dar los resultados de la batería y el rapport subí al coche del guía y nos encaminamos al hotel en Paradas. Al pasar junto al cortijo el guarda me dijo que aquella era la casa de la finca Las Cuarenta. Esta finca fue propiedad del maestro Antonio Ordóñez, que la bautizó con ese nombre porque la compró, al parecer, con el dinero que ganó con las primeras cuarenta corridas de toros que mató tras tomar la alternativa a principio de los años 50. La finca debió ser en su momento la envidia de la zona o quizás de toda Andalucía. Tenía, según me dijo el guarda, 10 kms de ancha y se extendía desde la carretera de Arahal hasta la de Carmona, si mal no recuerdo. Allí pasaron la adolescencia y la juventud las hijas del maestro, Belén y Carmina Ordoñez - a Divina- y al parecer allí iba el maestro gaditano Paquirri a cortejar a la joven Carmina. Posteriormente la finca tuvo que ser vendida, al parecer por el alto nivel de vida y caprichos que adquirieron las hijas del maestro. Para venderla fue dividida en cuatro partes y cada una de ellas fue adquirida por otros tantos industriales de la zona.

Hoy el único cortejo que debe haber en la finca es el de las perdices que quedan allí, pues el cortijo que en otros tiempos fue símbolo de glamur, opulencia y despilfarro está abandonado y su interior en estado de ruina.

El olivar intensivo

Pero hay otras cosas dignas de ser conocidas en la Campiña sevillana. El olivar es el gran azote de las pruebas de trabajo para perros de muestra. Durante la última década, la plantación de olivos nos ha quitado grandes extensiones de trigo donde se corrían las pruebas, hasta el punto de hacerlas peligrar por falta de terrenos. Osuna, La Lantejuela, El Rubio o Fuentes de Andalucía han sufrido esta plantación masiva de olivos.  Parece ser que hubo un momento, hace unos cinco años, en el que el cupo dado por la Unión Europea se había cubierto y ya no habría más plantaciones, quedaban trigos suficientes y las pruebas estaban a salvo, pero algo ha debido pasar y ahora un nuevo azote se cierne sobre los campos perdiceros, es la plantación del llamado ‘olivar intensivo’.

Son plantaciones gigantescas de un nuevo tipo de olivo, árboles diminutos, separados entre sí por apenas un metro de distancia. Su vida útil es, al parecer, de 7 u 8 años, después hay que arrancarlos y plantar otros nuevos. Al tercer año de ser plantados su producción es ya del 100%.  La producción de aceitunas es gigantesca, pero la calidad es nefasta, nada comparable al olivo tradicional, teniendo que ser mezcladas para obtener un aceite de suficiente calidad.

Para plantar estos olivos se destroza el hábitat natural de las especies animales al desaparecer toda la vegetación, se hacen unas calles amplias y limpias y se instala un sistema de riego por goteo, luego las máquinas hacen la recogida de aceitunas y cientos de camiones sacan de allí la gigantesca producción. El mercado chino es el receptor de este aceite y su demanda es la que está provocando la proliferación de este tipo de olivo.

El problema, para nosotros, se agranda porque este olivo ha llegado a la provincia de Cádiz. En la zona comprendida entre Jerez, Puerto Real, Chiclana, Medina Sidonia y Paterna de Rivera no había olivos en ninguna de las fincas; ahora una de las fincas más emblemáticas donde se han disputado pruebas de perros de muestra y grandes perros han escrito páginas memorables de este mundillo, Las Piletas, ha sido en su totalidad pasto del olivar intensivo, con lo cual ha desaparecido el trigo y en consecuencia ha quedado inutilizada para los concursos. Esperamos que el resto de fincas queden libres de esta ‘plaga’.

La Choza de Manuela

Por último, quiero hacer mención a un lugar que no pasa inadvertido nunca a sus visitantes. En la localidad de Bormujos hay un restaurante que es el más sorprendente de cuantos conozco hasta el momento. Tiene cuatro salones y una terraza anexa a uno de ellos que en breve comenzará a ser utilizada en una nueva temporada, completando las instalaciones un amplio aparcamiento al aire libre. Dije que es sorprendente y es que sorprende por muchas razones. Tiene una capacidad para 1.200 comensales y genera empleo para 90 personas, siempre está lleno, dando una media semanal de 10.000 servicios, datos estos ofrecidos por la dirección del local. No es de lujo, no esperan estrellas Michelín y sí manteles y servilletas de papel.

Pescados, carnes de diversas especies animales, embutidos y guisos conforman mayoritariamente su carta, completando un total de 176 platos. Así mismo, la carta tiene 26 postres y 55 referencias en bodega de diversas DO, refrescos y cervezas aparte. Predominan las carnes a la brasa.  Las raciones son muy abundantes (si pides dos platos y postre no lo tomas todo, con total seguridad) y todo hecho al momento con unos precios increíbles por lo económicos, estando la inmensa mayoría de platos entre 3 y 9 euros de coste. El servicio es rapidísimo, (algo increíble en aquellas circunstancias) y como siempre hay clientes esperando para sentarse y doblar mesas. No hay sobremesa posible, es su gran falta. Es difícil que haya algún sevillano que no haya pasado por este sitio.

Llegado al final, es el momento de los postres. Me permito hacer una recomendación, el tocino de cielo es el mejor del mundo, imposible mejorarlo. Que aproveche.

Antonio Vicente

Juez internacional Canino

  • Cortijo Los Galindos / GOOGLE MAPS
  • Olivar intensivo / ANTONIO VICENTE
  • La Choza de Manuela / ANTONIO VICENTE