Martes, 19 de febrero de 2019

Un consejero como la zarza ardiente de Moisés

En su cerrada (para muchos, más cerril) defensa del consejero de Sanidad, el presidente del gobierno zombi de la comunidad, Juan Vicente Herrera, enumeró el pasado martes ante el pleno de las Cortes hasta 20 razones para mantener en su puesto a Antonio Sáez, cuya reprobación, apoyada al día siguiente por los 42 procuradores de la oposición, no prosperó al producirse el consabido empate en la votación. Un empate que en realidad supone toda una desautorización moral para el consejero, toda vez que esos 42 procuradores sumaron el respaldo de 180.000 votantes más que el total de papeletas del PP introducidas en las urnas en las elecciones autonómicas de 2015.

En su pliego de cargos contra el consejero, el portavoz socialista, Luis Tudanca, contrapuso a las 20 razones esgrimidas por Herrera otras 40 más, en total 60, para agradecer a Sáez los dudosos servicios prestados. Entre ellas estaba el caos en que está sumida la atención primaria en general y en el medio rural en particular, con el creciente malestar -en determinados casos próximo a la indignación- de la paciente ciudadanía y de los propios profesionales del Sacyl.

La situación se ha ido haciendo insostenible en comarcas enteras, como quedó reflejado en la multitudinaria marea blanca celebrada el pasado 26 de enero en Valladolid. Y una de las provincias más afectadas por la nefasta gestión sanitaria de la Junta, es precisamente Burgos, cuna del declinante presidente de la Junta. Absolutamente desbordada por su propia incompetencia, ayer dimitía la gerente de Atención Primaria, Aser Morato, cuya destitución se había convertido casi en un clamor popular.

La dimisión o cese (esto nunca está claro) se ha producido justo un mes después de que tres médicas del Centro de Salud de Los Cubos, de la capital burgalesa, renunciaran a sus plazas ante la imposibilidad de prestar una atención sanitaria mínimamente aceptable, gesto que ha supuesto todo un aldabonazo en la lucha contra el progresivo deterioro del servicio prestado por el Sacyl. Pero da igual: Mientras la Sanidadpública está incendiada, Herrera ha decidido personificar en Sáez la zarza ardiente de Moisés.

“El topillo” ya ha dejado dicho hace tiempo que con compañeros de partido como el consejero de Sanidad y el presidente que le mantiene, al candidato del PP a la presidencia de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, le sobran adversarios políticos. Y en el mismo plano que a los mencionados puede situarse a algún otro miembro más del gobierno zombi, sobremanera el vicepresidente y consejero de la Presidencia,José Antonio de Santiago-Juárez, quien además tiene organizado en la Función Pública un pifostio del copón. ¡Y suerte para Mañueco que el tal “Pica” ocupa ahora casi todo su tiempo en la campaña electoral de Pilar del Olmo, por cierto otra que tal baila…!