Miércoles, 20 de febrero de 2019

Una infancia sin derechos

Isabel Miranda Fernández

Activista por los Derechos Humanos

Hoy día 12 de febrero se celebra el Día Internacional contra el Uso de Niños Soldado. Éstos son niños y niñas reclutados por distintos grupos armados no solo para participar activamente en las hostilidades, sino también para desactivar bombas, como cocineros, mensajeros y fabricantes de bombas. Por su parte, las niñas son utilizadas, además, como esclavas sexuales y son sometidas a contraer matrimonios forzados con mandos militares mayores o de alto rango. Según alerta Amnistía Internacional, otra tendencia que se viene observando desde 2015 es el uso de niñas como terroristas suicidas en lugares públicos tras negarse, por ejemplo, a contraer matrimonios forzados o a convertirse al islam, como ha ocurrido en Nigeria, donde el grupo armado de Boko Haram, según UNICEF, ha llegado a utilizar niños de ocho años en ataques suicidas.

Estos niños y niñas son utilizados con el objetivo de crear un mayor miedo en la población civil y facilitar su obediencia, ejerciendo presión sobre la población local prometiendo seguridad frente a las amenazas a cambio de niños reclutados. Las situaciones de vulnerabilidad que provocan las guerras, y la pobreza y la desigualdad que existe en determinados países, se unen para provocar una mezcla explosiva. En consecuencia, unirse a un grupo armado se ve como una salida a situaciones de pobreza extrema y a las limitadas oportunidades de empleo, mientras que la milicia puede proporcionar protección, comida y un sustituto de la familia. 

Aunque por razones obvias no se tienen datos oficiales sobre la utilización de niños y niñas soldado, son muy numerosos los países de los que se tiene constancia de que existen niños reclutados. Entre estos se encuentran, según Naciones Unidas, Afganistán, Colombia, Filipinas, India, Irak, Israel y Territorios Ocupados Palestinos, Mali, Nigeria, Myanmar, Siria, Somalia (Al-Shabaab secuestró más de 1.600 niños, muchos de los cuales también fueron reclutados y utilizados y víctimas de violencia sexual), Sudán del Sur, Sudán, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Tailandia y Yemen.

En relación con lo anterior, en 2016, se documentaron 7.734 casos de niños vinculados a grupos armados y, según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, se estima que solo en la República Centroafricana, el número de niñas que están siendo utilizadas como soldados puede llegar a los 6.000. De igual forma, se ha puesto el foco en el caso de la República Democrática del Congo, donde se estima que solo en la región de Kasai hay entre 5.000 y 10.000 niños soldado.

Son varias las organizaciones que luchan para que esta práctica desaparezca, ya que conlleva consecuencias muy graves para el desarrollo de los niños y niñas, tanto a nivel físico como psicológico. Por esto se hace necesario una correcta y programada atención psicosocial para los menores que finalmente son liberados, los cuales se enfrentan a una realidad difícil de superar.

Por último, si bien desde las Naciones Unidas se desarrolló, en el año 2002, el Protocolo Facultativo de la Convención de los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados, éste resulta insuficiente para la protección de los menores en este contexto. Por tanto, urgen actuaciones que permitan que esta práctica se erradique y permitan a los niños y niñas tener una infancia digna ya que, aunque se han constatado ciertos avances gracias a que Naciones Unidas, en 2013, comenzó a entablar un diálogo productivo con 21 partes en conflicto y se han establecido 18 planes de acción, la situación sigue siendo todavía muy preocupante.