Sábado, 25 de mayo de 2019

Paquí pallá

Aunque a los lectores más jóvenes que frecuenten Salamanca, lo de “Paquí Pallá” les pueda sonar a un afamado bar nocturno de la capital provincial, no es a dicho establecimiento de ocio al que hace referencia el título de este artículo.

Y es que, según un informe de la Guardia Civil (concretamente, de su Unidad Central Operativa –UCO-), “Paquí Pallá”, es el nombre de una de las empresas ‘tapadera’ que utilizó el PP de Esperanza Aguirre en Madrid para falsificar facturas, camuflando bajo dicha empresa y otras prácticas el pago de casi dos millones de euros de manera irregular, que se emplearon en su campaña electoral de 2011, y que le permitieron gastar en dicha campaña más de lo que se permitía por ley.

De este modo, el informe policial recoge que el PP “habría ocultado gastos electorales por importes muy notorios utilizando para ello empresas afines y conniventes, las cuales habrían enmascarado esos gastos electorales a través de diversos procedimientos”, lo que vendría a ser como ir dopado pero en materia electoral.

En este sentido, si de por sí los partidos minoritarios tienen más dificultades para realizar sus campañas electorales, por aquello de tener menos capacidad para aparecer en los medios de comunicación y recibir menos dinero de subvenciones por parte del Estado (calcúlese que, solo en lo que concierne a los municipios, cada partido obtiene 270 euros de subvención por cada concejal que obtenga), si a eso se le suma el agravio de que desde un partido ‘grande’ se gaste más de lo que la ley permite como techo de gasto, la carrera electoral queda plenamente desvirtuada.

Sobre el caso concreto que nos ocupa, el PP declaró a la Cámara de Cuentas madrileña que había gastado cerca de 3 millones de euros en su campaña electoral de 2011 en Madrid (el límite por ley era de 3’2 millones), pero la Guardia Civil considera acreditado que los populares llevaron a cabo un gasto real de 6’2 millones de euros, ocultando de las cuentas oficiales numerosas donaciones ilegales de empresarios, subvenciones públicas desviadas, y financiación extra a través de facturas falsas.

Precisamente en facturas falsas, la Guardia considera acreditados pagos por un coste total de 1.160.754 euros, aunque estima que la cifra podría llegar hasta los 2 millones de euros. De este modo, el PP destinaba miles de euros a la campaña electoral mientras alegaba en las facturas gastos diferentes a los reales, de forma que no tuviesen que ver con la campaña, y acordando previamente en algunos casos la datación de los trabajos en fechas al margen del periodo electoral, de modo que no se contabilizasen como gastos de campaña a ojos de la Cámara de Cuentas, pudiendo con ello saltarse el límite legal de gasto electoral, lo que supondría una ilegalidad más que evidente.

Para este tipo de movimientos de dinero, el PP utilizó la mencionada empresa denominada “Paquí Pallá SL”, que supondría una mera tapadera en este conglomerado de tintes mafiosos en materia electoral, lo que no deja de resultar en cierto modo irónico, al coger el dinero a ojos de la ley ‘paquí’, y destinarlo en realidad ‘pallá’.

En definitiva, un capítulo más de las vergüenzas a las que se ha visto (y se ve) sometido este país, con una corrupción aún muy presente, y que sin embargo, seguramente queden tapadas por cortinas de humo de diverso tipo, sacadas a la luz de forma calculada para tapar el olor a cloaca de determinados círculos políticos.