Lunes, 20 de mayo de 2019

Un 7% de estudiantes entre 12 y 16 años afirma haber sufrido ciberacoso en los dos últimos meses

Al menos dos alumnos por clase se han visto envueltos en situaciones de ciberbullying 
Campaña de Unicef para acabar con el acoso en clase y en las redes sociales

Un 6,9% de estudiantes de 12 a 16 años afirma haber sufrido ciberacoso en los dos últimos meses y el 3,3% reconoce haber participado como ciber agresor. Además, al menos 1 de cada 5 niños y 1 de cada 7 niñas está implicado en episodios de ciberbullying, es decir,  al menos dos estudiantes en cada clase se han visto envueltos en situaciones de ciberbullying.

Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Internet Segura de este martes, Unicef España ha lanzado la campaña #2entuclase para promover entre los jóvenes un cambio de actitud y frenar el acoso y la violencia en las escuelas, particularmente hacia los niños de los colectivos más vulnerables. 

“El ciberbullying y el acoso son uno de los riesgos que más preocupan a padres, educadores y a los propios niños. Con esta campaña queremos impulsar a los jóvenes a que no tengan miedo de ser ellos mismos, y a detectar y rechazar el acoso”, afirma Maite Pacheco, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de Unicef Comité Español.

Para que niños y adolescentes conozcan el riesgo y rechacen la violencia en las aulas, Unicef ha crado entornos educativos de calidad a través de diversas iniciativas. Así, mediante Ciudades Amigas de la Infancia o el programa de Educación en Derechos de Infancia, se contribuye a que los derechos de los niños sean una realidad. En ese marco se desarrollan acciones para prevenir la violencia en las aulas, el bullying y el ciberbullying. En la actualidad ya forman parte de estos programas 71 centros educativos referentes y 274 Ciudades Amigas de la Infancia.

La campaña está protagonizada por el actor Miguel Bernardeau, referente entre los jóvenes, que lanza un mensaje poderoso a través del vídeo de la campaña #2entuclase: “Podemos acabar con el acoso en las redes. Podemos frenar los insultos. Podemos respetar. No calles, no seas cómplice. Tú puedes pararlo”.

Según los datos de la Unesco sobre la prevalencia del ciberacoso en los países de altos ingresos, la proporción de niños y adolescentes afectados oscila entre el 5% y el 21%, y las niñas parecen tener más probabilidades de sufrir este fenómeno que los niños.

En España el patrón se repite: el acoso sexual en internet afecta en una proporción mayor a las niñas. Según el informe de Uniceg ‘Los niños y las niñas de la brecha digital en España’ el 42,6% de las chicas afirmaba haber sido víctima de algún tipo de violencia o acoso sexual online, frente a un 35,9% de los chicos. Los más vulnerables y atacados son los que pertenecen a colectivos victimizados como los de la comunidad gitana, la infancia migrante, los niños con discapacidad, o el alumnado LGTBI. Según el Informe sobre Delitos de Odio en España 2016, 262 casos registrados fueron por motivo de discapacidad. El 15% del alumnado LGTBI padece ciberacoso por su orientación sexual, según el estudio Ciberbullying LGTB_fóbico.

“Es clave que pongamos énfasis en la gestión de la convivencia en el entorno escolar. Que eduquemos a los niños y adolescentes en la diversidad, la privacidad, la seguridad y los valores cívicos”, señala Pacheco. “Es importante que los jóvenes se sientan respaldados, seguros y capaces de identificar y rechazar el acoso, apoyar a sus compañeros, o de pedir ayuda adecuada, si la necesitan”. 

El ciberacoso puede causar un daño profundo. Un insulto o vejación puede llegar a muchas personas en muy poco tiempo. Igualmente, es muy complejo borrar la huella que deja tanto en el entorno digital como en la vida de quien lo recibe. La intimidación y el ciberbullying se alimentan mutuamente y forman una escala continua de comportamiento dañino. Las víctimas del ciberacoso tienen más posibilidades de consumir alcohol y drogas y de faltar a la escuela que otros estudiantes. También presentan una mayor propensión a sacar malas notas y sufrir de baja autoestima y problemas de salud. En situaciones extremas, el ciberbullying ha llevado al suicidio.