Sábado, 15 de junio de 2019
Guijuelo al día

La matanza típica se gradúa en la Universidad de Salamanca

Enrique Cabero, vicerrector de la USAL, fue nombrado matancero en una jornada de hermanamiento con Pinhel y un acercamiento a China

La Matanza de Guijuelo ha rendido hoy homenaje a la Universidad de Salamanca por su VIII Centenario. El vicerrector, Enrique Cabero, fue el representante de la universidad que recibió los atuendos de matancero.  “La USAL está en deuda con vosotros”, llegaba a apuntar asegurando que la unión de la Universidad de Salamanca y Guijuelo “se mantendrá en el presente y también en el futuro”. “La Universidad estará ahí, apoyando la investigación y potenciando nuevos mercados”, añadía Cabero. 

El alcalde de la villa, Julián Ramos, fue el encargado de recibir a todos los invitados en esta jornada institucional, además de los invitados de la jornada inaugural de ayer, con José Manuel Parada como pregonero y el periodista Sergio Martín como director de matanza, sin olvidar al presentador y organizador del evento, el cocinero Jesús Merino

Otra de las presencias destacadas en la matanza de hoy ha sido la del artista chino Xu Hongfei, que ha acudido acompañado de cuatro compatriotas cocineros de renombre, poseedores de una Estrella Michelín. El escultor, en conmemoración del Año Nuevo Chino, regaló al Ayuntamiento de la villa una pequeña escultura de una mujer junto a un cerdo, precisamente el animal que es protagonista del presente año chino que acaba de comenzar.

Finalmente, Portugal también ha estado presente a través del presidente de la Cámara de Pinhel, Rui Ventura, que fue invitado para sellar el hermanamiento entre las dos localidades a través de la gastronomía: “el hermanamiento se centra en una cultura y una tradición común”. “Ambos pueblos somos gentes simples y trabajadoras que miramos hacia el futuro”, dijo momentos antes de que un brindis con los espumosos de la denominación de origen Vino de la Beira Interior sirviera de preludio para la firma del documento de hermanamiento.

Tras la presentación de todos los protagonistas, se procedió al sacrificio del animal, que como señala la legislación, se hizo de manera oculta al público. Entonces se dio paso al despiece del cerdo, con la mano experta de los matarifes, acompañados de la actuación del Grupo Folclórico El Torreón. El número de asistentes entre el público se vio resentido por las bajas temperaturas de la jornada, pero aún así, se formaron las habituales largas colas para poder probar las tradicionales chichas.