Sábado, 24 de agosto de 2019

La melodía de las madres

De madrugada, escuchamos en una emisora de radio a un veterano periodista, que es entrevistado con motivo de haber publicado un libro, que dice algo que llevamos sintiendo como cierto casi desde que tenemos conciencia: “las madres, nuestras madres, han levantado España”.

Qué verdad es. El entrevistado –creo que de origen aragonés rural– indica que su madre realizó ímprobos sacrificios para que él estudiara y fuera saliendo adelante. Y, gracias a ello, a tales sacrificios, tantos y tantos españoles fuimos realizando estudios, fuimos preparándonos, para, cada uno desde su labor, ir levantando el país; un país que venía de la pobreza, del atraso secular, de un analfabetismo más amplio de lo que correspondiera a un país europeo, en los primeros lustros del siglo pasado, de unas desigualdades insoportables, de la inexistencia de igualdad de oportunidades… y tantas cosas que conocemos todos.

Y gracias a esa melodía de las madres, a ese matriarcado implícito, invisible, pero que ha estado ahí siempre –y quienes procedemos del mundo rural lo conocemos muy bien–, gracias a ese sacrificio generoso y entregado de las madres, se ha levantado España, vaya que sí.

De ahí que sea imperdonable, a estas alturas de la historia, esa estupidez del machismo, tan deshumanizadora, porque nos niega como individuos y como sociedad; de ahí que también sea imperdonable, tras tantas luchas y esfuerzos, el que se retroceda a esos nuevos esclavismos laborales (contratos por días, por horas, sin horarios establecidos, sin seguros sociales, sin derechos algunos…) a los que está retrocediendo una sociedad como la nuestra, que –cuando aparecen estadísticas de países de la comunidad europea– suele estar casi siempre a la cola o entre los últimos en lo que se refiere a integraciones sociales y laborales.

De ahí que apostar por la melodía de las madres, por ese esfuerzo, por ese sacrificio, por esa entrega, tan desinteresada y generosa, que han realizado por nosotros, suponga defender y consolidar los logros que ha alcanzado una sociedad como la nuestra y que, estos últimos años, con los pretextos de la crisis, se han ido desdibujando, perdiendo, nos los han ido arrebatando como por arte de magia.

Y es que la melodía de las madres –que siempre es melodía de entrega, de generosidad, de abnegación, de sacrificio– tiende al bien común, al bien de todos, a ensanchar ese territorio de lo público, de lo que pertenece a toda la sociedad, frente a tantos sofismas privatizadores que tratan de empequeñecer esos logros de nuestra comunidad, de nuestra sociedad, a través de esos términos y expresiones como “el mercado”, “el negocio” y otros hechizos por el estilo, que terminan silenciando la generosa melodía de las madres, que es la melodía de todos.