Viernes, 15 de febrero de 2019

Cartas de los lectores

Greenpeace y la crisis mundial de los residuos nucleares

El informe de Green Peace alude a los peligros de los residuos de la minería de uranio

La organización Greenpeace acaba de publicar un informe sobre la situación de los residuos que genera el ciclo de combustible nuclear en todo el mundo. En el mismo también se habla de los residuos de la minería de uranio y la conclusión no puede ser más desoladora: “los vertederos amenazan a las poblaciones locales debido a la liberación de gas radón y agua de filtración que contienen materiales radiactivos y tóxicos”.

Hay afirmaciones en ese estudio que parecen recogidas de nuestra experiencia en Retortillo: “Las poblaciones locales están expuestas a mayores riesgos para la salud y, sin embargo, muy a menudo, no se les preguntó si estaban dispuestos a asumir esos riesgos”.

La minería de uranio ha dejado un rastro de destrucción en sitios como Arlit y Akokan (Níger) o Jadugora (India), no estando libres ni en los países más avanzados como Estados Unidos o Canadá. Así la Agencia de Protección Ambiental de USA “estima que hay un riesgo adicional de un 2% de contraer cáncer de pulmón durante toda la vida para personas que viven cerca de esos depósitos de residuos” de la minería de uranio.

En Retortillo también vamos a contar con una fábrica de tratamiento de uranio, lo que incrementará los riesgos para el medio ambiente y población de la zona, pues a la peligrosidad de la radiactividad tenemos que unir la utilización de ingentes cantidades de ácido sulfúrico y el vertido de metales pesados al río como molibdeno, vanadio, selenio, hierro, plomo o arsénico. El tratamiento del uranio no elimina los productos de desintegración del uranio que tienen una larga vida de contaminación radiactiva, dejándolos expuestos en superficie, “lo que aumenta el riesgo de dispersión en el medio ambiente”.

Otro factor de preocupación para las zonas con minería de uranio es la posibilidad de que las balsas que contienen residuos radiactivos fallen y su contenido sea liberado, contaminando suelos y ríos. En este estudio se señala que la organización WISE INTERNACIONAL ha detectado veintiún casos de rotura de balsas que además de los residuos radiactivos, contenían metales pesados, ácidos y otras sustancias peligrosas. Tenemos reciente el desastre de Brumandinho en Brasil, donde todavía se está buscando a centenares de desaparecidos por el derrumbe de la balsa que contenía los lodos de desecho de una mina de hierro en el estado de Minas Gerais.

Según este estudio habrá que esperar “aproximadamente un millón de años para que la radiactividad de los residuos y, por lo tanto de las emisiones de radón, disminuyan”. La conclusión que podemos extraer de la experiencia de la humanidad con la minería de uranio es obvia: No podemos dejar que Berkeley Minera abra la mina y planta de Retortillo, es un riesgo que no nos podemos permitir.

https://www.greenpeace.fr/rapport-crise-mondiale-dechets-nucleaires/

José Ramón Barrueco Sánchez