Buscarse la vida

Buscarse la vida es más difícil para unos que para otros. Todos cometemos errores

En los últimos meses han llegado a la puerta  algunos antiguos alumnos de los que no han tenido mucha suerte y no han logrado integrarse socialmente.

El noventa y cinco por ciento podemos decir que se integran de una forma más o menos digna. De ese cinco por ciento restante han llegado tres con historia de cárcel de por medio.

Uno llegó el mismo día de salir, salió sin nada, ni nadie. Pasan unos dos meses hasta que pueden cobrar prestación. Nosotros nos vemos en la obligación de ofrecer una respuesta temporal, porque somos su referencia. Cada día que trabajan le damos  cincuenta euros.

Hemos recurrido a Asdecoba, Proyecto Hombre,  Cáritas o Cruz Roja. Debemos coordinarnos entre las organizaciones sociales para saber cada uno qué puede ofrecer. Hemos hecho una intervención de urgencia y ahora hay que acompañarlos en buscar una vida posible que les disuada de decisiones desesperadas que pueden ser perjudiciales para inocentes.

Muchos piensan que a los que han cometido algún delito hay que tenerlos eternamente en la cárcel, pero no se dan cuenta que esto sería inviable económicamente.

La reinserción no siempre es posible satisfactoriamente. Cuando llevan mucho tiempo sin hábitos saludables les cuesta ejercer una rutina de trabajo. Si se ha sido empresario de tráfico de drogas e incluso tráfico de blancas, una vez cumplida la pena, se vuelve a la calle y es difícil acostumbrarse a coger una azada …

Pese a todas estas dificultades se tienen grandes progresos.

  Si en su día les dijimos que venían a curar rencores, ahora no podemos dejarlos en la estacada.

Buscarse la vida es más difícil para unos que para otros. Todos cometemos errores no sólo ellos.

Les hemos hecho algún dejarse preguntar con los chicos, practicando la mayeútica y la ironía de Sócrates. Muchas veces pueden influir positivamente más que los educadores.Hay menores que inexplicablemente persiguen como si fuera un juego buscarse la vida en la calle, les atrae sin medir las consecuencias. Cuando estos expertos en sufrimiento dan su testimonio pueden desmitificar algunas construcciones mentales.

Sólo sé que no sé nada, sé que seguiremos buscando soluciones mientras nos critican y mal dicen a diestro y siniestro.No todos son capaces de simplificar la vida y adaptarse al molde de los poderosos.

Como decían en la película de Robinhood, no existen los hombres perfectos sólo las intenciones perfectas.