Sábado, 21 de septiembre de 2019

“España ha sido un pueblo de refugiados, de emigrantes, y hoy de jóvenes que han tenido que salir a buscarse la vida”

Un artículo de prensa, en defensa de unos jóvenes encarcelados por brindar por la libertad, prendió la vela de la ONG que trabaja en la “defensa, protección y difusión de los Derechos Humanos”
Amnistía Internacional, más de 500 socios y una veintena de activistas en Salamanca

“Siempre es necesaria una organización como Amnistía Internacional que trabaja en la defensa, protección y difusión de los Derechos Humanos”. Así lo subraya Juan Luis Hernández, coordinador de Amnistia Internacional Salamanca, coincidiendo con el 40 aniversario de la ONG en nuestro país, y quien además recuerda que “España también ha sido un pueblo de refugiados, de emigrantes, y actualmente tenemos a los jóvenes y no tan jóvenes que han tenido que salir a buscarse la vida a otros países”.

Amnistia Internacional está presente en más de 150 países en el mundo, y en el caso de España desde 1978, contando en ese momento con unos 400 socios; hoy se superan los 84.000 en toda España y más de 7 millones en todo el mundo. En Salamanca, Amnistía Internacional cuenta con más de 500 socios, a los que hay que sumar una veintena de activistas, la mayoría jóvenes estudiantes.

No hace falta viajar fuera de nuestras fronteras para encontrar ejemplos de vulneración de los derechos humanos. “El Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo ha llamado la atención a España hasta en 11 ocasiones”, recuerda Hernández. “En temas como los refugiados, España se comprometió ante la Unión Europea a recibir a 17.000 refugiados, ¿cuándos han llegado? No llega al 15%”. Precisamente, Amnistía Internacional se ha volcado con esta realidad desarrollando una intensa campaña durante los últimos dos años.

“Siempre los ataques son sobre los más débiles”, y aquí también hay que poner el acento en la proliferación de “falsas noticias” y en la propaganda con la que “se pretende enturbiar la conciencia”. “Nuestra labor”, añade el coordinador de la ONG en Salamanca, “es precisamente en muchos casos aclarar esas informaciones que no responden a la realidad”.

Un artículo de prensa, el curioso origen de Amnistía

Una vela es el símbolo de Amnistía Internacional. Pero, ¿qué encendió esta vela? Curiosamente, un artículo escrito por el abogado británico Peter Benenson en el año 1961,  publicado en el diario ‘The Observer’, en el que hablaba sobre el caso de unos “jóvenes portugueses que habían sido encarcelados por brindar por la libertad”. En el artículo, que se titulaba ‘The Forgotten Prisoners’ (Los presos olvidados), “pedía a los lectores y suscriptores que escribieran pidiendo su libertad”. Y fueron cientos los que lo hicieron. Aquel fue el germen de Amnistía Internacional, “al igual que hoy se recaban firmas para las diferentes campañas emprendidas”.

17 años después de su fundación, la vela también se encendería en España, en los años 80 en Salamanca. A lo largo de estos años se han conseguido logros importantes, “y en los que hay que seguir profundizando, por ejemplo cuando Amnistía Internacional comenzó a trabajar sobre la pena de muerte, había 40 países en el mundo que no practicaban la pena de muerte, acualmente hay 141 países que la prohíbe, y el objetivo es su erradicación en cualquier circunstancia”. Uno de los últimos grandes logros, “y que junto a otras organizaciones se ha trabajado, ha sido por el Tratado del Control de las Armas, evitar que se vendan armas a países que vulneran los derechos humanos”.

En 1977 la labor de Amnistía Internacional fue recompensada con el premio Nobel de la Paz, y un año más tarde fue galardonada con el Premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Mesa redonda en Salamanca

Con el título ‘40 aniversario de Amnistía Internacional en España’, el Aula Salinas del Edificio Histórico de la Universidad de Salamanca acogerá, el viernes 8 de febrero (12 horas), una mesa redonda que contará con la participación del rector Ricardo Rivero y del catedrático de Derecho Penal Ignacio Berdugo.

No hay mejor manera de terminar que tomando estas palabras del fundador de Amnistía, Peter Benenson, y que resumen la importante labor que desarrollan. “La vela no arde por nosotros, sino por todas aquellas personas que no conseguimos sacar de prisión, que fueron abatidas camino de prisión, que fueron torturadas, secuestradas o víctimas de ‘desaparición’. Para eso es la vela”.