Crónica anunciada

Veo previsible lo que está pasando en la política y en la sociedad. Gobernar el mundo desde los países que abusan del poder, desde los pocos acomodados y con un bienestar a costa de una mayoría invisible que sufre y del planeta.

Soy una persona optimista y privilegiada, me considero con los pies en la tierra por lo que he aprendido de familias y niños excluidos de los privilegios, en España y otros países como Perú, Marruecos, la India, etc. Lo que he aprendido de mis padres, abuelos, de mis hijas. Pero esta felicidad me sigue pesando, cuando he estado a las puertas de la muerte seguía soñando con aquello que considero prioritario, las historias bonitas y la igualdad de oportunidades con nombre y apellidos.

Me he arriesgado por muchas niñas y mujeres, estudié para aprender de la naturaleza y sigo haciendo proyectos para defenderla, con lo cual me considero feminista y ecologista. Pero no me identifico con nuevas corrientes radicales que insultan a la gente de los pueblos por hacer su matanza o que no se acuerdan de las mujeres africanas, ni de muchas de nuestros barrios y lloran por las multimillonarias de Hollywood, que por supuesto también merecen mi respeto.

No puedo creer que se frivolice con el drama de la inmigración por un puñado de votos. Es un problema complejo que hay que abordar desde Europa y no apoyando a gobiernos corruptos, vendiéndoles armas o aceptando comercio injusto que arruina a familias que viven del campo, artesanía y subsisten.

Algunos colaboramos desarrollando zonas de Marruecos bereberes con una escuela itinerante de formación profesional, y a los niños y jóvenes que llegan a nuestra casa escuela un itinerario de formación que permita una integración real y de pleno derecho.

España y Europa está envejecida necesitamos rejuvenecernos. Dentro de diez años no nos quejaremos del desarrollo de Cataluña o País Vasco si aceptan más inmigrantes y esperemos que el dinero que les da el gobierno no sea para urnas ilegales.

No entiendo patrias cerradas, no entiendo conceptos de supremacía, privar de derechos que tenemos a los demás todo ciudadano del mundo debería tener las mismas oportunidades.

No soy utópico porque intentamos aportar nuestro granito de arena. Pero no nos sorprendamos de los partidos extremistas que están surgiendo si somos intolerantes con las ideas de los demás y generamos odios o tiranías ideológicos.

Sigo apostando por el mestizaje y la diversidad que enriquece.

No podemos contaminar a nuestros jóvenes con unas redes sociales de bandos y falsas noticias, no podemos colaborar en la criminalización de la pobreza.

Abrir fronteras significa entrada también de talento. Ya estamos viendo que es más difícil hacer un brexit que llegar a la Luna.