Lunes, 19 de agosto de 2019

Las migraciones masivas, un problema universal

El hombre desde que existe en la faz de la tierra ha cambiado de lugar geográfico en busca de mejores condiciones para sobrevivir, establecerse y tener una mejor calidad de vida. Esto es un instinto. En la actualidad el ser humano se ha constituido en países, ciudades y poblaciones y ha elegido gobiernos. Desafortunadamente la maldad ha crecido a la par, alcanzando límites asombrosos y la lucha por poder y supremacía, lo ha hecho explotar, agredir, humillar, herir o matar a sus congéneres.

Así las cosas las personas comenzaron a huir de lugares y situaciones que les son cada vez más hostiles, amenazando el bienestar y la vida de personas o grupos de personas.

Los países que han recibido a los migrantes lo han hecho generosamente, pero el número de personas que huyen ha aumentado exponencialmente causándoles problemas económicos por supuesto, sociales, religiosos, y hasta políticos; éstos últimos de tal magnitud que hay que recordar que fue una de las causas de la separación de Inglaterra de la Unión Europea y la hecatombe del PSOE en Andalucía, y si volvemos los ojos hacia otros países, vemos que no es un problema de Europa, que es un problema universal.

Veamos: 

En noviembre de 2018 grupos de población procedentes de Honduras, El Salvador y Guatemala anunciaron que caminarían desde sus países a Méjico. Así lo hicieron, en grupos cada vez más grandes. La entrada a Méjico y su desplazamiento se llevó a cabo de forma ilegal con la complacencia del Departamento de Migración, por lo que el número de personas que entraron se desconoce pero se habla de entre ocho mil y diez mil, eso si acompañados de representantes de autoridades nacionales e internacionales de derechos humanos.

Los grupos que caminaron desde sus lugares de origen están conformados por adultos de ambos sexos, algunos niños y mujeres embarazadas con no más de una muda de ropa, con vestimenta inadecuada para el clima del centro y norte del país, en estado de desnutrición, deshidratación y malas condiciones de higiene.

El motivo de la migración era llegar a la frontera Sur de Estados Unidos, en busca de trabajo y una mejor calidad de vida.

El pueblo de Méjico, sobre todo las clases sociales más humildes, mostraron su benevolencia y solidaridad proporcionándoles ropa, comida y agua.

Como la distancia del sureste hasta el norte de Méjico es muy larga, el gobierno y las organizaciones de derechos humanos les proporcionaron transporte. Algunos grupos llegaron a la frontera con Estados unidos y violentamente trataron de ingresar allá, pero El gobierno de Donald Tromp ya había desplegado un gran dispositivo de seguridad y fueron recibidos con balas de hule y gases lacrimógenos, regresando a Méjico en malas condiciones y necesitando ayuda médica.

Los estados fronterizos ven invadido su territorio y tanto ellos como el gobierno Federal consideran oneroso proporcionarles alimentación, lugares para dormir, algunos consistentes en solo carpas y el invierno se aproxima y los frentes fríos comienzan con nevadas y temperaturas muy bajas.

El gobierno de Méjico ha tratado de prestar ayuda humanitaria, pero se ha echado un problema a cuestas.

Los estados fronterizos se han visto afectados, los gobiernos municipales no tienen presupuesto para dar de comer a tantas personas por tiempo indefinido, muchas personas viajan diariamente a Estados Unidos a trabajar o llevar a cabo actividades comerciales, a estudiar, etc., y el cierre parcial o total de la frontera constituye un trastorno muy grande que afecta sus vidas y trabajos produciendo hostilidad para con los invasores.

Ante este problema universal, surge una  pregunta: ¿Cómo va a acabar esta historia? De momento sólo sabemos como ha empezado.