Jueves, 24 de enero de 2019

El laberinto de la soledad

Qué lo baile, qué lo baile

qué lo baile, qué lo baile

... Déjenlo solo solo solito

Canción infantil española

No me refiero al excelente libro del mismo título escrito por Octavio Paz, en el que el autor busca los orígenes y las causas de la conducta del mexicano tanto individualmente como en lo colectivo, así como su forma de afrontar y desafiar al mundo, búsqueda que desemboca en el inconsciente como origen y causa de su comportamiento. El propósito de la obra es encontrar una identidad para los mexicanos; el argumento central del autor es que los hechos históricos tienen una influencia significativa en los sentimientos de pesimismo e impotencia que predominan en la forma de actuar del mexicano.

En nuestro caso se trata de comentar el laberinto que los dirigentes del socialismo del siglo XXI se han construido, y que termina de cimentarse con una juramentación irrita e ilegítima por parte de quien no quiere reconocer sus innúmeros errores en la conducción del país, y persigue – a todo precio -, gobernar por seis años más a una Venezuela pauperizada y en ruinas.

A la juramentación del Ilegitimo asistieron tan pocos mandatarios y emisarios que eran suficientes para jugar dominó o cartas, pero no lo eran para jugar un informal partido de futbol. Comprensiblemente la comunidad internacional decidió no ser cómplice de esa fraudulenta e ilegítima acción llevada a cabo por un gobierno aupado por los dictadores cubanos.

Y no podía ser de otra manera, ningún gobierno responsable quiere apoyar a un gobierno que se ha distinguido por:

  • El creciente número de asesinados.
  • La absurda muerte de pacientes – niños incluidos -, por no contar con los medicamentos requeridos.
  • El hambre como política de Estado.
  • La diáspora creciente de venezolanos en busca de un mejor destino.
  • El apoyo y financiamiento a terroristas y narcotraficantes.
  • La inflación más elevada del planeta.
  • El aislamiento de la comunidad internacional.
  • El colapso de los servicios públicos.
  • La quiebra de empresas, incluyendo la otrora rentable PDVSA.

Por esas razones, y otras tantas, podemos concluir con García Márquez que:   

Las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.