Lunes, 19 de agosto de 2019

La idiotización de la sociedad es profunda y extensa

"La idiotización de la sociedad es un fenómeno tan preocupante y tan difícil de resolver como el cambio climático de nuestro planeta"

Para que el título de este artículo no sea una expresión subjetiva de un enfado pasajero, de una desesperanza, y no tenga valor para cambiar nada de uno mismo o de los demás, describiremos hechos objetivos que se están dando no solo en nuestro país sino también en los de nuestro entorno.

Este proceso de idiotización lo predijo hace décadas Albert Einstein, cuando afirmó que cuando la tecnología estuviera por encima de los recursos de una población, nos encontraríamos con la primera generación de idiotas. Ya ha llegado el momento.

Como es imposible en un breve artículo la enumeración de todas las conductas que demuestran esta idiotización, nos referiremos a algunas esenciales:

La calidad de las enseñanzas de educación básica, medias y superiores ha descendido de un modo alarmante: el nivel de fracasos escolares, los criterios por los que se evalúan la formación de estudiantes en los distintos países,  el descenso de eficacia profesional en múltiples campos, no son impresiones sino fenómenos investigados y medidos. De hecho el gobierno francés, viendo el deterioro de muchos aspectos del proceso educativo de sus escuelas, ha promulgado recientemente una nueva ley en la que de nuevo se retoman técnicas de aprendizaje abandonadas por haber sido consideradas erróneamente obsoletas: los dictados, la lectura de textos en voz alta, el uso de la memoria en determinadas disciplinas.

Otro punto de enorme importancia es la errónea educación infantil que las familias están ejerciendo: el síndrome del “niño/a rey”, sin límites ni normas claras que regulen sus costumbres y sus demandas de consumo, sin responsabilidades apropiadas a su edad, a merced de un uso libre y caótico de aplicaciones on line, está siendo señalado cada vez más por expertos en psicología y en educación infantil.

En el mundo de los adultos, en las sociedades supuestamente democráticas, en amplios sectores de población, la ausencia de formación política, de cultura, de dificultad para las decisiones reflexionadas y libres está dando lugar a la elección de líderes con ideologías extremas peligrosas, muy frecuentemente con características infantiles, como las fantasías de omnipotencia, las mentiras y la incapacidad de análisis de las necesidades de los ciudadanos.

La población de personas mayores, jubiladas, está sintiéndose, como nunca en la historia de occidente, subvaloradas, inutilizadas, viendo cómo su riqueza experiencial en tantos campos se pierde, suplantada por unos supuestos conocimientos que la televisión e internet proporcionarían más rápida y eficazmente. Al menos en nuestro país, a los mayores parece solo quedarles la lucha por sostener las propias pensiones.

Valgan estos tres temas señalados, para afirmar que la idiotización de la sociedad es un fenómeno tan preocupante y tan difícil de resolver como el cambio climático de nuestro planeta. Ambos fenómenos conducen al empobrecimiento masivo en medios de subsistencia y en libertades.