Miércoles, 23 de enero de 2019

Orar y embestir.

Igual no es cierto. Igual Villarejo SL se ha montado una película, un macro fake como se dice ahora. Me cuesta creer que en esta nuestra democracia tan asentada ocurran tales tropelías. Imposible que en una sexta economía mundial la policía y la judicatura actúen de manera selectiva ¡No, no me lo creo! ¿Un rey emérito repartiéndose comisiones con su amante? ¡Imposible! ¿Un chofer afanando documentos comprometidos en la vivienda del tesorero del PP? ¡Más aún! ¿Qué fuera la propia Ministra de Defensa la autora mediata de tal operativo? ¡Absolutamente increíble! ¿Qué una vicepresidenta del gobierno tranquilice al difunto D. Emilio sobre una causa judicial en la que se encontraba implicado? Amigos: ¡puro dislate! Lo peor, lo pésimo, es esa insidia por la que se involucra a un capitán de las finanzas espiando a media humanidad. ¡A un padre de la Patria! ¡A una de esas contadas personas que generan empleo, riqueza y justicia social! ¡Al presidente de un banco sistémico! Repito: no me lo creo.

Me cuesta creer que alguien machacase a martillazos los discos duros de un ordenador, lo hiciera a propósito o para entorpecer la acción de la sacrosanta justicia. Una obscena conspiración orquestada por perroflautas, comunistas, resentidos, podemitas y venezolanos.  No, no me sirve digan que, entre los dos partidos, los de siempre, suman novecientos imputados por corrupción. ¡Falso! ¿Acaso no se acuerdan del pecado original? ¿De nuestra condición humana? ¡Tan solo son frutas podridas de un magnífico árbol!

No, no os desaniméis, las instituciones siguen incólumes. ¿Qué una Sala del Supremo condena a los bancos a pagar gastos hipotecarios? Pues se enmienda el fallo. Ya saben, a la Justicia se la representa con sus ojos vendados. Quiere decir, si a un rico le pescan robando pan o durmiendo debajo de un puente, se le castiga de inmediato. Lo mismo al revés, si la esposa se encuentra un jaguar en el garaje de su casa o viviendo en un palacio del copón no se las implica en los turbios negocios de sus maridos. El amor exculpa, lava y da esplendor. Me emociona escribir acerca de tales grandezas apreciadas por nuestra Justicia.

No obstante, hay un tema polémico. Me refiero a la venta de cientos de viviendas protegidas a los “fondos buitres”. Seamos sensatos. Utilicemos nuestro sacrosanto sentido común. La autora de los hechos fue y es una mujer cristiana donde las haya. ¿Acaso no separó las manzanas de las peras? El alcalde que le cedió el bastón de mando, lo mismo. ¿Acaso no lideró una feroz campaña contra el aborto? ¿Quién crea riqueza? Respuesta: las empresas y los bancos. ¿Acaso la generan cuatro pensionistas o cinco camaretas? Respuesta: ¡En ningún caso! Entonces, a quién tienen que favorecer la administración municipal: ¿a empresarios o a camaretas? Respuesta:  siempre a los primeros. Ya está. Dudas resueltas. Si algún desgraciado se tira por la ventana cuando le van a desahuciar lo sería movido por su execrable egoísmo.

No preocuparse, una hueste de machos aguerridos viene a rescatarnos. Ayer, con ocasión de un partido de futbol en el Bernabéu, pude ver a alguno de ellos. Uniformados en negro, desfilando, con enseñas de la Cruz de San Andrés, gritos de rigor: ¡Viva España! ¡Abajo Florentino! Lo de Florentino debido a que en la liga el R.M. va hecho unos zorros. En todo caso, tales gentes nos abren un extenso abanico consolador: los toros, la caza mayor y menor, el flamenco, las misas de doce, las procesiones y la reconquista. De lo demás olvídense.

Ya lo decía Machado: “La España inferior de charanga y pandereta…que ora y embiste cuando se digna a usar de la cabeza”