Viernes, 23 de agosto de 2019

Cuéntame un cuento

Dicen que en realidad los cuentos siempre son el mismo narrado de diferentes formas. Todos suceden en países lejanos, en todos hay buenos muy buenisimos, y malos muy malisimos que los protagonizan, todos comienzan con alguna desgracia y en todos se trata de repara alguna injusticia.

Pero, hay cuentos que no suceden en países lejanos, suceden en el nuestro. Uno se cuenta en el norte y otro en el sur. En ellos también hay buenos y malos, claro que no son para todos los mismos, ambos comenzaron con una desgracia. En el norte con un referendun que no debió producirse, en el sur, una elecciones de insólitos resultados.

Tambien en estos dos cuentos se trata de reparar un injusticia. En el norte, la injusticia es vista por algunos como la obligación de formar parte de un país. En el sur se trata de todo lo contrario, hay que reducir las nacionalidades a una sola grande y libre

¿Qué opinan los que eschucan esos cuentos desde otros países?. Pues hay opiniones para todos los gustos como no podía ser de otra forma. Y en el norte unos piensan que los malvados son los que quieren romper el país y los buenos los partidarios de que continúe formado parte de él, en el cuento del sur sucede lo contrario. Unos piensan que los malos son los partidarios de un solo país,mientras los bueno son quienes quieren seguir siendo algo distinto del país del que forman parte. Y todos, buenos y malos, en el norte y en el sur, quieren poner fin a la sinrazón.

Los cuentos suelen ser narraciones cortas, pero en nuestro caso ninguno de ellos parece que vaya a cumplir este requisito. El del norte ya es demasiado largo y el del sur, creo, que tambien lo será. Otra diferencia importante es que mientras los cuentos suelen ser narraciones imaginadas, en estos la realidad supera con creces a la ficción.

En muchos cuentos aparece magos o alquimistas, en estos también, y no son dificiles de identificar. El del norte está en el extranjero, el del sur es vox pópuli. Tambien hay hermanastras, enanos (mentales), niños que no desean crecer porque aun no saben lo que quieren ser cuando sean mayores ¿tal vez quieran ser ciudadanos?. Hay músicos, no de Bremen, pero si de Bruselas. Incluso se pueden identificar algunos animales parlantes.

Como en el popular cuento “El traje nuevo del Emperador”, las dos clases dirigentes, la del norte y la del sur, se empañan en repetir al pueblo la elegancia del los vestidos con los que se adornan sus emperadores.

Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz en su cargo o por estúpido.

¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño.

Abraham Lincoln, presidente de los EEUU, dijo: Se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo. Pues esperemos que pronto aparezca ese niño que se atreva a decir, a unos y otros, lo absurdo que están resultado ya ambos cuentos, cuentos que pretenden hacernos ver imaginarios trajes de patrioterismo tejidos con interesados hilos invisibles.