Jueves, 24 de enero de 2019

Bragança sigue celebrando su animada Navidad portuguesa

En la ciudad trasmontana se recrea el ambiente navideño con las costumbres actuales, los antiguos usos, la actividad comercial y la oferta museística

Árbol de Navidad en la plaza de la Sé Catedral/ Fotos: Martín-Garay

La Navidad de la capital trasmontana se vive de forma muy especial en las calles céntricas de la ciudad, en la plaza de la Catedral, donde está instalado el Belén y el Árbol, en la adyacente Praça Camões, donde se ubica el espacio Terra de Natal e de Sonhos, y en la antigua ciudadela amurallada, por el misticismo que desprenden sus callejuelas.

La animación ideada en Bragança alrededor de la temática navideña permanecerá hasta el 6 de enero y conecta especialmente con niños y jóvenes, siendo la pista de hielo con funtrack, la atracción que acapara la mayor atención. Pero en la plaza Camões también encontramos un tiovivo, un trenecito que atraviesa el bosque y una noria, todo ello, al aire libre. En espacio cubierto, la casa de Papá Noel, para sentarse a dibujar o dejar que sus ayudantes pinten la cara y jueguen con los más pequeños. Y una zona de alimentación y bebidas para todos los públicos, donde se puede tomar, desde un vino caliente a un crêpe, mientras se escucha música de inspiración navideña interpretada en directo.

Una Navidad con una buena oferta musical y de espectáculos para todos los públicos, con animación constante, en la que participan muchos de los personajes conocidos por los niños.

Callejear por Bragança siempre es un aliciente, no hay actividad más sencilla que depare descubrimientos más placenteros. El comercio tradicional es uno de los reclamos para los españoles que llegan de visita, donde encontrar productos artesanales como los cuchillos y navajas del pueblo trasmontano de Palaçoulo, o complementos de piel hechos a mano. Las calles comerciales del centro están suficientemente abastecidas de librerías,  para quien sienta la llamada de la lengua de Camões o el impulso de saber más sobre la rica etnografía trasmontana. El centro comercial existente en los alrededores del centro histórico, es también un espacio donde a alguno le apetecerá perderse.

No obstante, lo imperdible estos días de turismo típicamente familiar, será contemplar la animación en torno al Belén y al Árbol, ambos al pie del crucero que preside la plaza de la Catedral, siendo el árbol una de esas estructuras huecas, con multitud de puntos de luz, que se ha puesto tan de moda por permitir cierta interacción, ya que el observador puede mudar su perspectiva al introducirse dentro de ella.

Algunas modernas hogueras en alto calientan el final de estas tardes callejeras de invierno. Los puestos de castañas también acompañan el deambular y las muchas pastelerías del centro nos tentarán desde sus escaparates.

Además de las atracciones del espacio Tierra de Navidad y de Sueños, quien acuda a Bragança con niños o adolescentes y con unas horas más de tiempo disponibles, no puede perderse el Centro Ciencia Viva, un museo interactivo, pedagógico y lúdico, muy completo y con muchos mini-talleres en los que podremos aprender a hacer un bizcocho en el microondas en solo cinco minutos o calcular el combustible que hemos gastado en el viaje que nos ha traído hasta aquí.

El Centro Ciencia Viva se encuentra en el moderno paseo fluvial que rodea Bragança, siguiendo el curso del río Fervença, un entorno de grandes espacios abiertos, muy agradable para pasear una mañana soleada de invierno.

La capital de Tras-os-Montes se ha convertido en una ciudad con una oferta museística notable y variada. Algunos de estos espacios museísticos están destinados a mostrar y explicar la esencia que conforma su identidad, como el Museo Ibérico de la Máscara y del Traje y el Museo Militar, ambos intramuros, en la parte alta de la localidad. Las Fiestas de Rapaces son típicas del invierno en el interior peninsular, tanto del lado portugués como del español. Comienzan por San Esteban, el día 26 de diciembre, y acaban en Carnaval. Son festividades alegóricas, donde se une lo mágico y lo costumbrista, los mozos se esconden detrás de las máscaras, y hallan así la desinhibición necesaria para gastar todo tipo de bromas de cariz sexual a las mozas, en unos rituales que celebran la vida y los comienzos.

Un ejemplo más de conexión ibérica es la Fundación Rei Afonso Henriques, que tiene fines culturales y doble sede, siendo una de ellas Bragança, y la otra Zamora.

En esa visión ampliada, de cerca y de lejos, al pasado y al futuro, se incluye el Centro de Arte Contemporáneo Graça Morais, con colección permanente de la pintora trasmontana y exposiciones temporales, complementado por el Centro Cultural Municipal.

En una vuelta al pasado, podremos detenernos en la perspectiva judía. Todo el distrito de Bragança fue un importante núcleo de asentamiento de judíos desde la Edad Media. Aquí hicieron florecer industrias vinculadas al textil y relacionadas con la seda, a la que la ciudad dedica hoy también un tributo con la Casa de la Seda. La capital y los pueblos del distrito están llenos de vestigios de cultura hebrea, por eso, cobra todo sentido que en la ciudad exista un Centro de Interpretación de la Cultura Sefardí del Nordeste Trasmontano, un Memorial y el Centro de Documentación Bragança Sefardí. Estos lugares pretenden mostrar el impacto de los judíos sefardíes en el modo de vida trasmontano, así como sus principales rituales. Tienen una perspectiva contemplativa, pero también científica y práctica, a través del archivo, del centro de documentación y del centro de investigación.

El Museo Abade de Baçal expone utensilios tradicionales junto con piezas de arte sacro, joyería y arqueología.

Dentro del abanico de oferta museística encontramos en Bragança el Centro de Fotografía Georges Dussaud, un francés que plasmó la idiosincrasia trasmontana en sus viajes fotográficos por la región a finales de siglo XX.

La capital trasmontana se localiza a 160 km de la capital salmantina, a la cual se accede por Zamora.