La poesía necesaria de Julián Martín

Hace un par de días leí un artículo muy coherente y razonado sobre los poetas y la poesía de mi buen amigo Luis Gutiérrez en esta sección de opinión. Una reflexión sincera, hecha a pie de obra y conocimiento de causa. No le falta razón y aconsejo a quien sea que tenga curiosidad por estos temas (minoritarios pero de mucho postureo por lo general) que lo lea.

 Yo quiero descubrirles hoy en cuatro líneas un bello libro editado (LC Ediciones) hace pocos meses en nuestra ciudad. Se trata de Cultivando sonetos, de Julián Martín. Es un libro lleno de ternura y sentimientos humanos, trenzado poéticamente de preciosos columpios e imágenes ecológicas. Una poesía destilada del más bello soniquete rural de Gabriel y Galán y de la entraña más doliente de Soto del Carmen y, por derivación y raíz, de San Juan de la Cruz.

 Dejemos ya la milonga de poeta obrero o poeta rural o poeta del surco. O se es un poeta con todas las de la ley, con talento para hincar el diente exacto al léxico, para descubrir la metáfora más luminosa e increíble o para encontrar la felicidad en la cárcel del soneto (como consigue Julián) o se roza las procelosas orillas del cantamañanismo, aunque se publiquen libros como churros.

 Acérquense a la poesía de Julián Martín. Su sonido es reconfortante y sorprendentemente descontaminado.