Domingo, 20 de enero de 2019

Laura podría ser yo

“Ser mujer a veces nos cuesta la vida. Ser mujer nos une y ser mujer nos mata. Hoy tú has perdido la vida, pero dentro de nosotras se ha muerto algo también”

De camino a casa queremos ser libres, no valientes. Que sí. Que sé que suena a tópico, pero la reivindicación no es efectiva, no cala en una sociedad podrida en la que las mujeres estamos condenadas a vivir con miedo, a volver a casa temblando según qué hora, según qué callé, según qué esquina. A mirar atrás, a temblar. Un país en el que no podemos salir solas porque nos agreden, nos violan y nos matan.

Hoy todas somos un poco más humanas, y un poco menos libres. Hoy todas las mujeres lloramos, sufrimos y nos enrabietamos ante la dureza de un destino cruel que quiso que este fuera el final. Hoy todas somos Laura porque su muerte a todas nos ha roto por dentro. Porque Laura hoy podría ser yo, y tú. Porque su único deseo era vivir, y hacerlo libre, sin ataduras.  Porque todo apunta a que el cuerpo sin vida de Laura que hoy aparecido semidesnudo con signos de violencia lleva detrás un culpable, una mente enferma. Sólo puedo sentir rabia. Mucho dolor por imaginarte en esas calles de El Campillo corriendo sola, indefensa y aterrorizada.

Ser mujer a veces nos cuesta la vida. Ser mujer nos une, y ser mujer nos mata. Hoy tú has perdido la vida, pero dentro de nosotras se ha muerto algo también.

Hoy se acabaron tus sueños. Quien quiera que haya sido te ha arrancado la vida y la de todos los tuyos para siempre. Y aunque con el alma más pobre y más rota, no pararemos hasta lograr que tu muerte no quede en vano. Que seguiremos luchando para que haya un día en el que ser mujer no lleve implícito el peaje de vivir con miedo.  

Hoy yo podría ser Laura. Mi madre, mi hermana, mi amiga, hoy podrían ser Laura. Por eso perdemos todas.