Domingo, 25 de agosto de 2019

Vox populi

Es curiosa la tormenta política que se ha levantado en Andalucía tras conocerse los resultados de las últimas elecciones autonómicas que permiten a VOX, con casi 400.000 votos, obtener 12 escaños en la Junta andaluza. Tal vez ahora, que parece amainar el temporal, sea bueno detenerse y observar lo sucedido.

Muchos se asombran o se indigna, preguntándose cómo ha podido suceder esto. La respuesta es sencilla: vivimos en un país democrático donde las elecciones son libres. Y nada más. Otra cosa es que nos guste o no nos guste el resultado de la consulta.

En mi opinión, son reseñables algunas cuestiones. Primero la alta abstención, un 41,35% frente al 30, 06% de 2015. Segundo, el derrumbe tanto del PP como del PSOE que han perdido respectivamente un 6% y casi 7,5% de votos en sólo 3 años. Tercero, el hecho de que Ciudadanos prácticamente haya doblo su respaldo popular y, por último, la fuerte irrupción de VOX que se dispara de un 0,45% a rozar un 11%.

Empecemos por el principio. ¿Por qué más de un 11% de ciudadanos ha decidido este año quedarse en casa y no ir a votar cuando lo hicieron hace tres años? ¿Cuáles son las causas de que tanto PP como PSOE hayan sido sometidos a un duro castigo? ¿Qué ha motivado que el respaldo a Ciudadanos practicamente se haya duplicado? ¿Cómo ha sido posible que en sólo 3 años los votos a VOX hayan pasado de 18.000 a casi 400.000?

Para la primera pregunta una posible respuesta podría ser que los andaluces se han desencantado de la gestión realizada por la Junta en este último período, fatiga del votante, lo llaman algunos. Pero optar por la abstención implica asumir una responsabilidad en lo sucedido. Pues si cierto es que votar es un derecho constitucional, y por tanto no puede imponerse su ejercicio, tal bien lo es que junto a ese derecho se debe colocar la obligación moral de participar activamente en la vida pública, y que no cumplir con ella puede producir efectos indeseados en ciertos casos.

A la segunda cuestión deberán contestar tanto el PSOE como el PP aunque este último parece que, por sus públicas manifestaciones, en lugar de haber perdido más de 300.000 votos hubiera ganado. La subida de Ciudadanos entra dentro de la tendencia reciente que se viene observando, un último ejemplo ha sido la consulta catalana.

Lo de VOX es un caso peculiar que podría deberse tanto al ascenso en toda Europa de los partidos de ultraderecha, como a la extendida práctica de no leernos con cierta atención los programas que presenta los distintos partidos políticos.

¿Quién se lee las propuesta de los partidos antes de unas elecciones y no me refiero a la octavilla que suelen entregar al comienzo de cualquier acto electoral junto a banderas y pañuelos? Pues hay que hacerlo porque en la letra pequeña, no en los titulares cortos y seductores diseñados para cada campaña por empresas especializadas en marketing político, en la letra pequeña es donde podemos encontrar oculta la verdadera ideología del partido.

VOX presenta su propuesta en dos formatos. Uno corto de 10 puntos, a semejanza de las Tablas de la Ley, y otro más amplio titulado 100 medidas para la España Viva.

Veamos el primer punto de la versión breve: Unidad de España. Exigimos el cumplimiento de nuestra Constitución, la suspensión inmediata de la autonomía catalana y el procesamiento de los sublevados en el golpe de Estado separatista.

Todos queremos que se cumpla la Constitución y lo del golpe de Estado no está jurídicamente demostrado, es tan sólo su opinión este primer punto ya dice mucho.

Pero leyendo sólo esto este escueto párrafo podríamos entender que la propuesta de supresión autonómica afecta únicamente a Cataluña. Veamos ahora que dice la versión extendida:

1. Suspensión de la autonomía catalana hasta la derrota sin paliativos del golpismo y la depuración de responsabilidades civiles y penales.

2. Ilegalización de los partidos, asociaciones u ONGs que persigan la destrucción de la unidad territorial de la Nación y de su soberanía.

3. Dotar de la máxima protección jurídica a los símbolos de la nación, especialmente la Bandera, el Himno y la Corona. Agravamiento de las penas por las ofensas y ultrajes a España y sus símbolos o emblemas. Ninguna afrenta a ellos debe quedar impune.

4. Ninguna administración ni particular puede menospreciar la lengua común de todos, el español. Mucho menos discriminarla. Hay que cumplir estrictamente el mandato constitucional de que todos los españoles tienen derecho a utilizar el español, y el deber de conocerlo. Suprimir el requisito del conocimiento de la lengua cooficial en el acceso a la función pública de forma que se evite cualquier tipo de discriminación.

5. Supresión de las policías autonómicas y, hasta que se haga efectiva, alcanzar la equiparación salarial real entre el Cuerpo Nacional de Policía, Guardia Civil y las policías autonómicas. Todas las FCSE dependerán en última instancia del Gobierno Central.

6. Transformar el Estado autonómico en un Estado de Derecho unitario que promueva la igualdad y la solidaridad en vez de los privilegios y la división. Un solo gobierno y un solo parlamento para toda España. Como paso previo: devolución inmediata al Estado de las competencias de Educación, Sanidad, Seguridad y Justicia limitando en todo lo posible la capacidad legislativa autonómica.

7. Intensidad y determinación en las acciones diplomáticas para la devolución de Gibraltar, y el desmantelamiento de las redes de piratería, narcotráfico, contrabando y blanqueo de capitales que se extienden desde la colonia.

8. Plan integral para el conocimiento, difusión y protección de la identidad nacional y de la aportación de España a la civilización y a la historia universal, con especial atención a las gestas y hazañas de nuestros héroes nacionales.

9. Derogación inmediata de la Ley de Memoria Histórica. Ningún parlamento está legitimado para definir nuestro pasado, y menos excluyendo a los españoles que difieren de sus definiciones. No puede utilizarse el pasado para dividirnos, al contrario, hay que homenajear conjuntamente a todos los que, desde perspectivas históricas diferentes, lucharon por España.

10. Supresión del Concierto Económico Vasco y el Convenio Navarro y la incorporación de ambas regiones y sus Diputaciones Forales al Régimen Común.

Esto ya es otra cosa ¿a qué sí? Pues los puntos restantes desde la educación a la familia, pasando por la inmigración y el islamismo, son igualmente esclarecedores. Léanlos y no podrán alegar ignorancia ya saben que esta no exime del cumplimiento de nuestra responsabilidad como ciudadanos. Los partidos no suelen tener interés en que las entrañas de sus propuestas sean vox populi, es decir, que sea conocido y repetido por todos.