Miércoles, 19 de febrero de 2020

Derecho a emigrar y otros derechos

La migración que cruza fronteras es, por definición, un fenómeno internacional

En los últimos días hemos vivido varios acontecimientos relacionados con la defensa y fortalecimiento de los derechos humanos, con la superación o freno de los efectos perniciosos del calentamiento global y con la realización lo más humanitaria posible del derecho a la emigración.

Detrás de todos estos acontecimientos está el organismo de gobierno universal, la ONU. Aunque se encuentre en situación de debilidad por el deficiente apoyo de uno de los países fundadores y de mayor influencia, como es el caso del gobierno de los Estados Unidos.

La necesidad de refuerzo y profundización de los derechos humanos ha sido puesta de relieve con ocasión de la celebración de los 70 años de la declaración de los derechos del hombre. Ha quedado puesto de relieve que, si bien se ha ganado mucho terreno en el campo de la defensa de los derechos humanos, que han sido aceptados teóricamente por gran parte de los países de nuestro mundo. Pero se subraya que no en todos los países se defienden o llevan a la práctica con la misma profundidad, ni siquiera son entendidos en el mismo sentido y con las correspondientes consecuencias.

Otro acontecimiento en relación con la mejora de nuestro mundo ha sido la cumbre de países y organismos implicados, celebrada en estos días en Katowice (Polonia), secundando la convocatoria de la ONU para avanzar en la línea de la prevención de los graves efectos del calentamiento global de la tierra.

La sesión de clausura ha concluido con 21 mesas redondas ministeriales que reunieron a casi 100 ministros de sus correspondientes estados, y a más de 40 interesados que no son Partes, con el objetivo de trazar el camino a seguir para la acción mundial por el clima

Debemos reconocer la gravedad del reto al que nos enfrentamos, la necesidad de multiplicar por cinco nuestras contribuciones determinadas a nivel nacional –cinco veces más ambición, cinco veces más acción– si queremos alcanzar la meta de los 1,5 º C. Juntos, debemos aceptar, sin ningún tipo de reserva, la ciencia y el consejo de que nuestras actuales contribuciones nacionales nos tienen en el punto de mira de un calentamiento de al menos 3 º para finales de siglo.

Nuestros descendientes tienen derecho a que les leguemos un mundo habitable como fruto de esfuerzos tan serios como sean necesarios para lograr su mejora.

Finalmente, nos referimos al extraordinario fenómeno de las migraciones, aludiendo a la recientemente celebrada cumbre de Marraquech.

 

La mayoría de los países miembros de la ONU, más de 150, han aprobado el Pacto Mundial para la Migración, el primer acuerdo de este tipo. La aprobación se ha producido por aclamación durante la Conferencia de Marrakech, que se ha celebrado en la ciudad marroquí bajo la presidencia del secretario general de la ONU, Antonio Guterres. 

El pacto es un acuerdo global para que los estados aprovechen los beneficios de los procesos migratorios; colaboren para mitigar los problemas que causan y acuerden una protección mínima común a los inmigrantes indocumentados.

La canciller alemana, Angela Merkel, ha insistido en la necesidad de esa respuesta global ante un fenómeno que de suyo "trae prosperidad".

El acuerdo establece un marco de cooperación para lograr los objetivos que los propios países acordaron hace dos años en la Declaración de Nueva York para los Refugiados y Migrantes.

El pacto se estructura en torno a 23 grandes objetivos, entre los que figuran metas genéricas como cooperar para abordar las causas de la migración o mejorar las vías de migración legal, pero también compromisos concretos, como medidas contra la trata y el tráfico de personas.

El acuerdo pide también a los países evitar la separación de las familias, usar la detención de migrantes sólo como última opción o reconocer el derecho de los migrantes irregulares a recibir atención médica y educación en sus países de destino.

Además, los Estados firmantes se comprometen a mejorar su cooperación a la hora de salvar vidas de migrantes con misiones de búsqueda y rescate, garantizando que no se perseguirá legalmente a quien les dé apoyo de carácter "exclusivamente humanitario".

Asimismo, los gobiernos prometen asegurar un regreso "seguro y digno" a los inmigrantes deportados y no expulsar a quienes se enfrentan a un "riesgo real y previsible" de muerte, tortura u otros tratos inhumanos.

Según la ONU, este pacto es el “primer intento para gestionar los flujos migratorios de forma integral y a escala internacional”. Su secretario general, António Guterres, ha asegurado que “refleja el entendimiento común de los gobiernos de que la migración que cruza fronteras es, por definición, un fenómeno internacional y que para gestionar con efectividad esta realidad global es necesaria la cooperación para ampliar el impacto positivo para todos”.

Respetemos y favorezcamos los derechos de los migrantes. Es un grave reto que se nos plantea de cara al futuro. Y es un buen procedimiento afrontarlo con el compromiso internacional del mayor número posible de países e instituciones.