Miércoles, 22 de mayo de 2019
Las Arribes al día

Adiós hermano, adiós Tomás

“Cuando la pena nos alcanza por un hermano perdido, cuando el adiós dolorido busca en la fe la esperanza…” son los versos de la canción con la que tu amigo ´Ángel Rufino de Haro “Mariquelo” quiso despedirte en la iglesia y en el cementerio, erizando la piel de todos los presentes, en una triste mañana de domingo.

La pena “nos alcanzó” de repente, cayó como una losa el viernes 7 de diciembre cuando la tragedia quiso aparecer en nuestra vida.

Tuvo que ser en Aldeadávila de la Ribera, ¡Cómo es la vida!, donde nació nuestro padre, encontraste tú la muerte y donde los sanitarios que tantas vidas salvan, nada pudieron hacer por la tuya. Como único consuelo, nos queda, que la muerte te llegó enseguida, no te enteraste de nada.

Quiero dar las gracias públicamente a Agapito, Yolanda y  Chago Vicente, personal del Centro de Salud de Aldeadávila, por el comportamiento que tuvieron con mi marido Luis Miguel ante el dramático suceso que tuvo que presenciar, y por la acogida a los familiares que tuvimos que pasar por tan trágico trance. Gracias también a Alberto Hernández Benito y José Antonio López Nácar.

Reiterar el agradecimiento ya realizado por mi hermana en facebook a todos los que de una manera u otra nos han acompañado y expresado sus condolencias. En momentos en los que la sangre se hiela, el calor humano te arropa y un pellizco de consuelo llega al comprobar cuanto te apreciaba la gente, cuantos amigos dejas y cuanta pena produce tu marcha.

Agradecer a los medios de comunicación el respeto y el cariño con el que han tratado la noticia del trágico suceso, en especial a Miguel Corral y Maribel Sánchez, siempre tan cercanos.

Seguirás pintando en el cielo, no cabe duda, porque ni un solo día de tu vida dejaste de hacerlo, ni siquiera el día de tu muerte, aquí seguiremos admirando tu arte, plasmado en Salamanca y por toda la provincia.

Que tristes nos dejas Tomás, ¡Qué dura es la vida!.

Me despido con el poema del recordatorio de tu fallecimiento.

“Puedes llorar porque se ha ido o puedes sonreír porque ha vivido; puedes cerrar los ojos y rezar para que vuelva o puedes abrirlos y ver todo lo que ha dejado; tú corazón puede estar vacío porque no lo puedes ver o puede estar lleno del amor que compartisteis. Puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el vacío y dar la espalda o puedes hacer lo que a él le gustaría: Sonreír, abrir los ojos, amar y seguir”.    Poema popular escocés.

Adiós hermano.

                                                                                                                                   Raquel Bernal Villoria