Lunes, 9 de diciembre de 2019

Hijos de la prostituida democracia

Con motivo de los resultados de las elecciones autonómicas de Andalucía, hemos podido ver que a algunos partidos, bueno a casi todos, no les ha gustado el reparto de votos que han hecho los andaluces a la hora de elegir las papeletas e introducirlas en las urnas. Y como no les ha gustado, algunos, han salido a las calles a protestar, cosa que están en su perfecto derecho, claro está.

Lo que no tengo tan claro es si se darán cuenta de que contra quien en realidad protestan, no es contra los doce diputados de Vox que han salido elegidos, sino en contra de los casi cuatrocientos mil andaluces que les han votado. Da la sensación de que les quieren aleccionar, dirigir, amonestar por haber votado equivocadamente. Lo correcto y democrático es votar izquierda y cuánto más izquierda, más democrático. ¡No sé cómo puede haber gente que aún no entienda esto! A medida que iba leyendo esas noticias, en mis modestas entendederas se iba instalado una creciente duda: ¿Eso es democracia? Para mí que no, trataba de convencerme, pero si ellos, los poseedores de la verdad, lo dicen ¿Quién soy yo para llevarles la contraria? Yo pensaba, que la democracia (ingenuo de mi), entre otras muchas cosa, era poder opinar y votar con plena libertad, y luego, respetar lo que los ciudadano habían votado, nos guste o no. Es cierto que el manifestarse en favor a en contra de lo que sea, también forma parte de las libertades democráticas. Pero tener derecho a algo no lo hace bueno.  

Esos nuevos diputados, en contra de los cuales se manifestaban, como si de unos usurpadores se tratara, han sido elegidos utilizando las reglas políticas de ese juego del que tanto se nos llena la boca al pronunciarlo: democracia. Juego del que tanto se habla y al que muy poco se le respeta. Son muchos los tahúres que se reúnen para jugarlo, y para ganar no tienen el menor reparo en engañar, mentir, robar, prostituirse y venderse al mejor postor. Todo ello para ganarse una cómoda poltrona desde la que manejar los hilos con los que controlen la vida, los intereses y las ambiciones de los incautos ciudadanos.

Juego al que muy pronto se han enganchado los nuevos tahúres, que ya manejan los trucos con admirable agilidad. Creo que en no pasando mucho tiempo, superaran a sus progenitores.

Siento pena cuando pienso en el panorama político de nuestro país. Me da pena, y me duele esta depreciada democracia, marginada, indefensa, arrastrada por el fango, prostituida, a la que una manada de chorizos, ladrones y sinvergüenzas, la ultrajan y violan tantas veces como les viene en gana. Manada que no tiene el menor escrúpulo en utilizar a las personas e instituciones como si fueran objetos de su propiedad, para obtener cuantos más beneficios mejor, sin importarles las vidas, honras y haciendas ajenas.

Esa repetida violación, es la que está engendrando hijos amamantados por el odio. Odio que se pudre en sus corazones produciendo digestiones revolucionarias.  No tenemos derecho a mostrarnos hipócritamente extrañados, porque estos hijos de la violación, quieran cambiar el corrupto sistema heredado de sus progenitores, que quieran derribarlo desde los cimientos, sin respetar nada, ni siquiera lo poco bueno que pudiera quedar bajo la gruesa alfombra que todo lo tapa.

El prolífico y prostituido útero materno de la maltrecha democracia, está gestando un nuevo hijo no deseado. Antes de que vea la luz y se haga fuerte, sus hermanos quieren aniquilarle, lanzándole rayos de ira. Una vez más, está servido el enfrentamiento entre hermanos en esta nuestra querida España, la irremediable España cainita.