Sábado, 15 de diciembre de 2018

Un texto sesgado

Este texto es sesgado, es mi opinión; como la mayoría de lo que en España se dice o escribe sobre México; sin embargo, en periódicos y telediarios, lo sesgado se presenta como objetivo.

Me llama la atención que amigos y conocidos españoles, que allí son muy críticos de Podemos y del actual PSOE, de Iglesias y de Sánchez, celebraban al nuevo presidente de México, mi otra patria.

Me impacta leer en periódicos y oír en medios españoles comentarios laudatorios, poniendo a López Obrador como alguien progresista, de izquierda…

Quienes me leen saben que no es santo de mi devoción, pero mis señalamientos anteriores van más allá; constato que los corresponsales actuales parecen saber poco de historia de México y tampoco parecen conocer la realidad real; intuyo que no salen mucho de las zonas radical-chic o, de plano, pijas, de ricos… O comen y toman café en las zonas progres y viven en las zonas que sus sueldos en euros les permiten. Solo hablan con determinada gente y leen determinados periódicos, lo que está muy bien siempre y cuando no quieran tirar netas sobre México.

Y no, llevo 26 años aquí, buscándome la vida, y les aseguro que el México que les cuentan no es tan cierto: que hay inseguridad y problemas, sí, pero que no es una película del oeste, como parecen dar a entender, a veces, algunos telediarios.

Por lo mismo, el recién estrenado presidente ha usado un lenguaje aparentemente radical, de izquierda, pero solo eso; su base real es el nacionalismo autárquico, producir lo que se consume, incluida la gasolina; por eso en vez de potenciar las energías renovables, propone construir una refinería; no sé si influya en ello que aquí los molinos de viento los instalan empresas de matriz española, no me atrevo a tanto.

El manejo del lenguaje, la construcción de narrativas, se le da bien; desde el sábado, el culpable de todos los males de México es el neoliberalismo y quienes no estamos de acuerdo con él somos “sus adversarios conservadores”. El conservador que sabe que eso no está bien visto y califica de conservadores a quienes no estén de acuerdo con él. Falaz, sí, pero le funciona.

El discurso es aceptado, además, porque estamos hartos de corrupción, desde luego, pero también porque esta sociedad, en general, es conservadora, reacia a los cambios… Pero tampoco le gusta que se lo digan y sí que le digan que los conservadores son los otros.

La figura fuerte de un presidente todopoderoso y con el resto de poderes, legislativo y judicial, supeditados a él, les lleva a una época de bonanza que, en realidad, es lo que recuerdan como tal.

Demasiados mexicanos recuerdan aquel pasado como mejor; sin embargo, como dijeron Les Luthiers, cualquier tiempo pasado fue, simplemente… anterior.

@ignacio_martins

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