Sábado, 15 de diciembre de 2018

185 años de salmantinidad

Este viernes, 30 de noviembre, la provincia de Salamanca ha estado de cumpleaños, concretamente su número 185 tal y como hoy la conocemos, pues ésta fue creada, junto al resto de las actuales provincias españolas, mediante Real Decreto el 30 de noviembre de 1833.

Por otro lado, aunque la actual provincia de Salamanca data de 1833, sus orígenes los hemos de fijar mucho antes, tras la reducción de las ciudades con derecho a voto en Cortes que surtió efecto en las Cortes de 1425, hecho que dio origen a una primitiva provincia salmantina, a la que quedaba adscrita prácticamente toda Extremadura, pero que apenas tenía competencias más allá de dicha representación en Cortes y cierta labor recaudatoria.

Antes de ello, los actuales territorios de la provincia de Salamanca solamente poseían en común su adscripción a una misma Corona y, dentro de ésta, al Reino de León, pues eran amplias las zonas actualmente salmantinas que no dependían de Salamanca para su representación en Cortes antes del siglo XV (caso de todas las localidades dependientes de los alfoces de Ledesma, Ciudad Rodrigo, Alba de Tormes, Montemayor del Río,…), habiendo un nexo común en materia eclesiástica entre la mayor parte de ellos, como era su pertenencia a la Diócesis de Salamanca, si bien de la misma se apartaba gran parte del oeste de la actual provincia, que conformaba (y conforma) la Diócesis de Ciudad Rodrigo.

Asimismo, algunas localidades del norte salmantino se integraban hasta el siglo XIX en la Diócesis de Zamora, mientras que en el sur otras tantas formaban parte de las Diócesis de Coria y Plasencia, así como varios pueblos del este se integraban en la Diócesis de Ávila, mientras que otros pertenecían a las diócesis de las órdenes militares, como Alcántara (caso de Rollán), y León de Santiago (de la que formaban parte nueve localidades del actual partido judicial de Vitigudino).

Volviendo sobre la división civil, la provincia salmantina previa a 1833 (dejando a un lado la efímera división de 1822), se concretaba en la trazada por Floridablanca a finales del siglo XVIII, con una extensión muy distinta, ya que integraba en su seno a diversas localidades hasta entonces pertenecientes al alfoz bejarano, como Hervás o Becedas (alfoz que quedó repartido en 1833 entre Salamanca, Cáceres y Ávila), así como a la comarca de Barco de Ávila (integrada en Ávila tras el 30 de noviembre de 1833), y varias localidades del sur de la sierra de Gata y las Hurdes (caso de Descargamaría, Robledillo de Gata, San Martín de Trevejo, Villamiel y Trevejo), que pasaron a la provincia de Cáceres en 1833.

En el lado opuesto, la división de 1833 conllevó la integración en Salamanca de varias localidades previamente zamoranas (como Santiz, Zamayón, Valdelosa, o Tarazona e Guareña), cacereñas (como La Alberca, Sotoserrano o Navasfrías), y abulenses (como Rágama, Bóveda del Río Almar, Armenteros, Cantaracillo o Guijo de Ávila), dando lugar todos estos componentes al nacimiento de la provincia de Salamanca con la extensión que actualmente conocemos.

Desde entonces, han sido pocos los cambios sufridos por la división territorial recogida en aquel Real Decreto de 30 de noviembre de 1833 en España, que en el caso salmantino no se ha visto alterado ni un ápice en lo provincial, aunque sí ha sido puesto en entredicho en lo regional, dado que dicho Real Decreto establecía también la división regional, recogiendo la adscripción de la provincia de Salamanca a la región del Reino de León (junto a las provincias de León y Zamora), que teóricamente conviviría actualmente, aunque sin competencias, con la autonomía de Castilla y León en que se integra (que fue creada en 1983), dado que el Decreto provincial-regional de 1833 no ha sido abolido y, por ello, la Región Leonesa no habría desaparecido de iure aunque carezca de competencias.

De este modo, tras casi dos siglos de existencia de la actual provincia de Salamanca, es evidente que, identitariamente, la creación de las provincias (al menos en nuestro caso) fue un éxito rotundo, siendo muy pocos (si es que los hay) los habitantes de nuestra provincia que no se identifican como salmantinos, hecho que sin duda facilitará la continuidad de la provincia en el futuro o, cuanto menos, el reconocimiento de su espacio y habitantes como salmantinos. ¡Felices 185 años provincia de Salamanca!