Lunes, 28 de septiembre de 2020

Retrato breve de Francisco Franco (I)

La figura del general Francisco Franco Bahamonde sigue siendo polémica después de tantos años de su desaparición. Fallecido el veinte de noviembre de mil novecientos setenta y cinco a unos días de cumplir ochenta y tres años, continúa despertando odios irreconciliables (militar golpista sublevado contra el Gobierno legalmente constituido de la 2ª República Española, jefe del bando rebelde en la Guerra Civil que costó 300.000 muertos y cientos de miles de exiliados y dictador durante treinta y seis años), y apasionadas alabanzas (líder en el levantamiento militar que terminó con el caos de la 2ª República, caudillo victorioso en la Guerra Civil contra el comunismo y el anarquismo, y excelente gobernante durante treinta y seis años que situó a España  a la altura de otros países de su entorno). Franco nació en El Ferrol (La Coruña) en una familia de militares al servicio de la Marina de Guerra española. Mucho le hubiese gustado ingresar en la Escuela Naval de la Armada, como su hermano Nicolás, pero tuvo que conformarse con la Academia Militar de Infantería de Toledo, donde entró al cumplir catorce años. Forjado en las campañas marroquíes, sobresalió como jefe de las turbulentas tropas regulares de indígenas, ascendiendo por méritos de guerra hasta alcanzar el empleo de general de brigada a los treinta y tres años. Convertido en héroe regresó a la Península para casarse, y su aureola le permitió atreverse a pedirle al rey Alfonso XIII que fuera el padrino de su boda. El monarca, que sabía de sus hazañas, aceptó. Al terminarse la luna de miel volvió a la aventura africana, como jefe de la primera bandera de la Legión fundada por Millán Astray, donde siguió destacando por su valor, tenacidad y suerte. Le envidiaba la fortuna. Tiene baraka –murmuraban los bereberes. De nuevo en la Península, fue elegido para dirigir la Academia Militar de Zaragoza, y su disolución y cierre, decretado por Manuel Azaña en el primer bienio republicano, le afectaron extraordinariamente. Tras la victoria de las derechas en las elecciones de mil novecientos treinta y tres le nombraron general de División y Jefe del Estado Mayor. Debido a diversas circunstancias rechazó ser diputado por la CEDA en las elecciones de febrero de mil novecientos treinta y seis en la que obtuvo el triunfo el Frente Popular. Las nuevas autoridades desconfiaron de su fidelidad a la República y lo trasladaron a Canarias como gobernador militar. Destino que él consideró un destierro.