Domingo, 16 de diciembre de 2018
Ciudad Rodrigo al día

Mirobriga rinde homenaje, cuatro siglos después de su muerte, a Juan Esquivel de Barahona

Se ha colocado una placa en la Catedral de Santa María en la Capilla del Carmen, donde está enterrado

Dicen que más vale tarde que nunca, y eso es lo que ha ocurrido con Ciudad Rodrigo a la hora de homenajear a “uno de los personajes más señeros de nuestra historia” (en palabras del alcalde Juan Tomás Muñoz): el Maestro de Capilla Juan Esquivel de Barahona, que en la tarde del sábado fue recordado en la Catedral de Santa María casi 4 siglos después de su muerte (murió en torno al año 1625).

La idea de hacer un homenaje partió del miembro del Centro de Estudios Mirobrigenses (CEM) Francisco Rodilla León, quién propuso al propio CEM colocar una placa en recuerdo de Juan Esquivel de Barahona en la Capilla del Carmen, donde está enterrado. El CEM dio el visto bueno a la idea, trasladándola al Cabildo Catedralicio, que la recibió de buen agrado.

Al estar la Catedral catalogada como Bien de Interés Cultural, se solicitó permiso a la Junta de Castilla y León –concretamente al Servicio Territorial de Patrimonio-, que autorizó la colocación de esa placa, que fue descubierta tras una serie de parlamentos previos por parte de las instituciones implicadas.

Dentro de los mismos, el presidente del Cabildo Catedralicio recordó que, según los datos que se tienen, Juan Esquivel de Barahona nació en Ciudad Rodrigo sobre 1560-1562. Con apenas 19 años, fue nombrado Maestro de Capilla de la Catedral de Oviedo, siendo ordenado sacerdote dos años después en Ciudad Rodrigo. Juan Esquivel de Barahona pasó por varios sitios más antes de volver a Miróbriga, donde también fue Maestro de Capilla. En palabras de Juan Tomás Muñoz, se trata de “uno de los ilustres personajes de esta tierra, que dejaron honda huella”.

Tras el descubrimiento de la placa, tuvo lugar un concierto a cargo del Coro de Cámara de la Universidad de Extremadura y del Grupo de Ministriles Hexacordo que dirige el promotor del homenaje, Francisco Rodilla León. En el concierto que ofrecieron, interpretaron la Missa Pro defunctis de Juan Esquivel de Barahona, que fue grabada para posteriormente lanzarla en formato CD.