Sábado, 15 de diciembre de 2018

Las cosas por su nombre… O no

Este verano, en una visita a la ciudad zamorana de Toro, la consejera de Agricultura y Ganadería de la Junta, la palentina Milagros Marcos, señaló su convencimiento de que a finales de año, la comunidad autónoma de Castilla y León contará con una Indicación Geográfica Protegida (IGP) de queso más.

En este caso, se refería a la pretendida conversión en IGP de la actual marca “Queso Castellano”, que a pesar de su nombre, no incluye ni pretende incluir sólo a los quesos de Castilla, sino también a los de León, en una deducción bastante retorcida de lo que son los gentilicios, pues si el Estatuto marca como gentilicio de la autonomía el de “castellano y leonés”, ¿Por qué para los quesos se elige para ese conjunto únicamente el gentilicio de “castellano”? ¿Acaso lo leonés no existe o no sigue llevando un “y León” la autonomía en su nombre?

Hace unas semanas, este hecho, el inapropiado nombre de la futurible IGP, se debatió en la Comisión de Agricultura y Ganadería de las Cortes autonómicas, donde el procurador de Unión del Pueblo Leonés (UPL), Luis Mariano Santos, indicó que si se pretende incluir a las provincias leonesas como zona de producción de IGP de ese queso, es inapropiado que a ésta se le denomine solamente “castellano”, obviando (o despreciando, según se vea) la propia identidad de la Región Leonesa.

A pesar de ello, y aún siendo el de Santos un argumento lógico y comprensible hasta para un niño de primaria, el resto de grupos se negaron a que la futura IGP pueda llevar el gentilicio de “leonés” también, y en este sentido, PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos hicieron frente común votando contra este hecho, aprobando que la IGP solo debe llevar el gentilicio “castellano”, aún y cuando su área será toda la comunidad autónoma de Castilla y León, y no solo la parte correspondiente a Castilla.

En cuanto al origen de la actual Marca de Garantía “Queso Castellano”, cabe señalar que ya fue recogida en el Boletín Oficial de la autonomía mediante la Orden AYG/473/2010, de la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta, que daba su aprobación a dicha marca para toda la autonomía con tal denominación en 2010, precisamente cuando se conmemoraban los 1.100 años del Reino de León, lo que levantó cierto malestar en diversos sectores de las provincias leonesas, como no podía ser de otra manera.

Para razonar su creación, la Consejería de la Junta justificaba la creación de dicha marca en que “la importancia del sector lácteo de Castilla y León queda demostrada si consideramos que ocupa el primer lugar en cuanto a producción de leche de oveja y el segundo en cuanto a leche de vaca a nivel nacional, lo que hace que, en esta Comunidad se elabore cerca de un tercio de la producción quesera nacional”.

Sin embargo, llama la atención que desde esta consejería de la Junta se lamentasen de que apenas hubiese hasta entonces marcas de calidad para los quesos en Salamanca, Zamora y León, señalando respecto a la producción total de la autonomía que “un porcentaje muy bajo de la misma, que no llega al dos por ciento, se elabora amparado bajo una figura de calidad alimentaria de las actualmente reconocidas: DOP Queso Zamorano, IGP Queso de Valdeón y Marca de Garantía Queso Arribes de Salamanca”.

De esta manera, si solo había marcas de calidad en las provincias de la Región Leonesa, había que crear una nueva marca que compitiese (o dejase atrás) a los quesos leoneses, y como la cosa al parecer iba con cierta rabia, había que hacer bueno el refrán de “si no quieres taza, toma taza y media”, por lo que en la nueva marca se incluyó como zona de producción a las provincias leonesas también, pero las referencias a “León” o lo “leonés” brillaban por su ausencia, dejando al queso de toda la autonomía bajo el paraguas de “castellano”.

Por otro lado, cabe señalar que la solicitud para la creación de la marca “Queso Castellano”, y más recientemente, su petición de convertirla en IGP, fue presentada por la Federación Castellano-Leonesa de Industrias Lácteas, con sede en Valladolid, y presidida por Fernando Kaiser Ruiz del Olmo (quien posee cargos en sendas empresas agro-ganaderas de Valladolid y Palencia), que contó para ello con el informe favorable del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITCYL, con sede en la misma ciudad), que aprobó el reglamento de uso de dicha marca, en documento firmado por el director de dicho Instituto, el segoviano Jesús María Gómez Sanz, y haciendo lo propio con la Orden que lo daba de paso la entonces Consejera del ramo, la también segoviana Silvia Clemente (actual presidenta de las Cortes de Castilla y León).

De forma más reciente, el 25 de enero de 2017, el Boletín oficial de la autonomía publicaba la Resolución de la actual Directora General del ITACYL, la segoviana María Jesús Pascual Santa Matilde, por la que se adoptaba y hacía pública la decisión favorable del ITACYL en relación con la solicitud de registro de la IGP “Queso Castellano”, lo que, de hecho, supone que dicha marca quede por encima de la Marca de Garantía “Queso Arribes de Salamanca”. O dicho de otro modo, cualquier queso de la autonomía que se acoja a la futura IGP “Queso Castellano” (la cual según su reglamento no exige demasiados requisitos, dicho sea de paso) pasará a tener más valor que un queso de marca Arribes.

Mayores trabas tiene, sin embargo, la elaboración del Queso Zamorano acogido a la DO homónima, debido a que para elaborar el mismo sólo se permite que la leche empleada sea de las dos razas de oveja autóctonas de la provincia de Zamora. Por ello, no resulta extraño que entre algunos productores de Queso Zamorano exista cierto temor ante la asunción de una posible IGP Queso Castellano, ya que supondría un nuevo competidor con etiqueta de calidad en el mercado para la DO Queso Zamorano (algo extensible a los quesos de Marca de Garantía Arribes de Salamanca y de la IGP Queso de Valdeón).

No obstante, el presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen "Queso Zamorano", Jesús Cruz Martín, ha querido salir al paso y marcar distancias con la creación de la IGP Queso Castellano que está defendiendo ante la UE la Junta, con la consejera de Agricultura y Ganadería, la palentina Milagros Marcos Ortega, como principal cabeza visible en el asunto.

En este sentido, el presidente de la DO Queso Zamorano señaló este verano que “el queso zamorano es una cosa muy nuestra de la que debemos estar orgullosos y debemos defender todos los zamoranos, y la mejor forma es consumiéndolo”, por lo que el Consejo Regulador de Queso Zamorano seguirá trabajando “en esa diferenciación”.

De este modo, de dichas palabras de que la DO Queso Zamorano la “debemos defender todos los zamoranos”, se puede deducir que realmente concibe como una amenaza a la misma la conversión en IGP de Queso Castellano. Asimismo, se deduciría también que la mejor forma de defender el futuro de las denominaciones de queso de nuestras zonas son, según los mandatarios de Queso Zamorano, consumiéndolos.

Llegados a este punto, conviene reflexionar sobre esto último, de modo que, siempre que nos animemos a comprar un queso, en nuestra zona optemos por uno de la Marca de Garantía Queso Arribes de Salamanca, pues sabremos que ese producto está hecho por nuestros paisanos, con la calidad que siempre ha tenido, y que además crea empleo aquí y ayuda al futuro de nuestra tierra.

Y mientras tanto, la Junta que siga con su juego de querer borrar todo rastro posible de aquello que suene o recuerde al antiguo Reino de León, pues a la vista está, que si por ellos fuese, acabarían borrando incluso el blasón del reino leonés del escudo de España. Por nuestra parte, la mejor forma de poner en valor este viejo rincón del oeste hispano, será consumir los productos de nuestra tierra que se enorgullezcan de serlo. Brindemos por ello con un vino DO Arribes, mientras tomamos un trozo de Queso Arribes de Salamanca, acompañado del suculento embutido de estas tierras salmantinas.