Sábado, 15 de agosto de 2020

Pórtico para un poemario del croata Drago Štambuk

 

Drago Stambuk leyendo en el Teatro Liceo de Salamanca

 

El pasado 15 de octubre se presentó, en la Sala de la Palabra del Teatro Liceo y dentro de los diversos actos del XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, el poemario ‘Historia’ (Trilce Ediciones, Salamanca, 2018), del croata Drago Štambuk. La traductora del mismo, la reconocida hispanista Zeljka Lovrencic, me pidió unas palabras liminares para acompañar al poeta. Aquí el Pórtico.

 

FOTOS DE JACQUELINE ALENCAR

 

 

DRAGO ŠTAMBUK: OFRENDA A LAS RAÍCES

 

I.

Para que nada se olvide y todo recomience, como al principio de cuando se forjó su entrañada Croacia: Drago Štambuk es poeta por necesidad, no por modas o conveniencias; lo es, porque de este bien nutrido ramillete de versos nace, casi renovada, la expresión ‘Tierra natal’, a la cual se ofrece serenar con ternura, más todavía ante las tormentas o la negra corteza de presagios que atisba sobre ella.

 

Es 1990 cuando, en Londres, Štambuk firma la nota explicativa de este libro, vísperas del dramático lustro de escaramuzas y contiendas sangrientas que sufrió su patria. Pero en sus poemas no hace concesiones, ni al sentimentalismo ni al panfleto: necesita dejar constancia de las centurias que Croacia lleva siendo ese Lugar de resonante Historia, al menos para quienes de Su suelo se sienten parte, generación tras generación: “Eres una casa, un tierno lugar,/ la mirada de la ventana arriba del corazón,/ la punta frágil, el dolor/ con pensamiento angelical destruido”.

 

II.

Claro que en los poemas hay una notoria dosis de sentimientos, pero también se percibe que nacieron cargados de razones, de tradiciones, de paisajes tatuados en la memoria… Así piensa el sentimiento y siente el pensamiento, tal como entendía su credo poético Miguel de Unamuno, tan admirado por el poeta nacido en Selca. Štambuk siente orgullo por todas las savias que, conjuntándose, fueron creando lo que hoy denomina Croatiam Aeternam, una Croacia eterna que, entre otras fuentes, también se ha nutrido del denso y fulgurante magma de la cultura greco-latina. Por ello quiso titular así, en latín, el libro que hoy, en la estupenda versión castellana de Zeljka Lovrencic, lleva por título Historia.

Esa Historia nunca podrá ser profanada del todo.

 

 

III.

Hay Historia de su pueblo como nación, y también hay historia personal del propio poeta que, desde hace treintaicinco años, ha vivido por largas estancias fuera de su terruño, bien por estudios universitarios, bien por ejercicio de la medicina, o bien como representante diplomático de Croacia.

Muchas veces las lejanías acercan, vuelven más vívidos los recuerdos de gentes, montañas, playas, edificios, islas, ciudades… Entonces se debe volver y m´s cuando está en peligro la integridad de su nación. Para ello Štambuk apela al Adriático, siempre presente en la cultura croata: Mar, imploro tu ayuda,/ equilibrándome en tu ola;/ me crucificas y encabritas,/ acercándome a la playa de mi patria”.

En el rincón callado del pecho, el poeta lleva el corazón-tierra,

la tierra hecha carne.

 

                                      Lovrencic, Stambuk y Alencar

IV.

Se nota el regreso en estas cuatro partes o albergues en que está dividido el libro. Hay regreso porque, en verdad, Štambuk nunca se ha ido del todo de su patria. Tampoco se ha ido nunca de la fe cristiana que lleva en su alforja del alma. Todo el libro está permeado con referencias a Dios y al Amado galileo, esperanza cierta para tiempos que convocaban desgracias.

Estamos ante un libro que nos permite conocer a otro destacado poeta croata. Y esto se debe a la invaluable labor de la hispanista Željka Lovrenčić, quien ha vertido al castellano la poesía de los más reconocidos autores contemporáneos de su país. En esta oportunidad contó con la ayuda de los chilenos Andrés Rajević Bezmalinović y Andrés Morales Milohnić, descendientes de la emigración croata al Sur de América.

Alfredo Pérez Alencart

Septiembre y en Tejares (2018)