Jueves, 13 de diciembre de 2018

Silvestre

Silvestre Sánchez Sierra en el momento de recibir la medalla de oro del Ayuntamiento de Salamanca

Era en el año 1988 cuando tuve una larga y distendida charla-de tú a tú-con Silvestre Sánchez Sierra en la que verdaderamente hablamos de-lo divino y humano… ¿Eres muy salmantino?.

-Hombre, esto lo digo muy alto y muy fuerte: Me siento orgulloso de ser salmantino, charro y de pueblo. Puedo aseguraros que en aquella conversación que mantuvimos Silvestre y yo en el “Pato Rojo”, salieron en ella infinidad de recuerdos y mucha nostalgia. Pero a mí hoy; al ir “soltando el hilo de la cometa” de parte de la vida de Silvestre, lo que me agradará sería el poderos trasmitir, no lo que ya se sabe de ella, si no otros aspectos menos conocidos y que tienen su relevancia.

  • -“Como yo tenía mucho amor propio le dije al maestro del pueblo Don Germán que me preparase para ingresar en la-Policía Armada-. Y ¿Qué pasó?... Pues que fui a las Oposiciones y “me tiraron”… ¿Sabes por qué? Por algo ajeno al tema ¡yo no sabía que tenía varices en una pierna! Así que me operé en el –Hospital Provincial- y después otra vez a estudiar hasta que aprobé. Creo que aquel momento fue una de las alegrías de mi vida. Ello conllevaba que tenía que irme a Madrid y…aún estoy viendo como mi hermana Andrea me llevó en una mulita que teníamos a la Estación de Vandunciel y allí nos despedimos los dos llorando.

-Pasé dificultades tremendas, pero me sacrifiqué estudiando y para mí no había ni días ni noches, ni festivos y domingos hasta que pude ver el hacer un papel decente entre los demás. Y guardo un detalle entrañable: “Mi padre era un hombre  muy humilde hasta el punto de que no tenía reloj de pulsera, aunque siempre sabía la hora que era por el Sol. Así que yo me pregunté, ¿Cómo es que mi padre no tiene reloj de pulsera, si lo tienen citano y mengano? Por ello, con lo que gané en el primer mes en la-Academia de Policía-800 pesetas, lo primero que hice fue el comprarle un reloj que me costó 400 pesetas. Aquello a mi padre le produjo una gran ilusión… a mí también.

- Y un buen día ¿Te destinaron a Barcelona?

Así es. Y pronto me percaté que en esa capital podías ganarte un duro extra y a través de un amigo me colocaron, en mis días libres, en el-Corte INGLÉS-; más tarde fui representante, visitador médico, y también trabajé en una compañía de seguros… hasta que la tentación me llegó y me pregunté: ¿Por qué no puedo yo tener un “cachito” de negocio?- Tengo hermanos en casa que vendrían para ayudarme, demás tengo ahorradas 200.000 pesetas para comprarme un coche o una buena moto… Menos mal que un buen amigo me quitó esta intención: “En vez de comprarte “eso”, ahí venden una bodeguita en la Barceloneta. Así que con aquel dinero y 400000 pesetas que me dejaron los hermanos Rodilla de Guijuelo, y 40.000 de mis hermanos, inicié un negocio propio (aquello fue el principio de una actividad empresarial importante, que hoy sigue expandiéndose).

-A Silvestre le “sacaron” de la Escuela para ir a cuidar ovejas, en definitiva “a servir a otros” con 8 años de edad y con 9 ya ganaba 25 duros trillando con una pareja de bueyes. A los 11 trabajó en el pueblo con un tal Ángel y como era un chico valiente (expresión propia), segaba, cogía lentejas, cargaba sacos de trigo e iba con el ganado. Nunca escatimó el esfuerzo físico y por ello en los veranos trabajaba en faenas agrícolas y en invierno cuidaba corderos en Valverdón, Calzada de Vandunciel y cobraba de 2.500 a 3.ooo pesetas, en Torresmenudas llegó a ganar un duro al día. Recuerda Silvestre aquella vez que fue a pedirle dinero a su madre que era la administradora en casa y me dijo, dolorida pero tajante: No puede ser, lo necesitamos… ¡No pudo ser!

-Un día mi padre que era una gran persona, me dió un cachete porque un perro mordió a una cabra que teníamos y sentenció: “Como se muera la cabra te vas a enterar de mi, hijo nos buscas la ruina. Y ello, porque la cabra nos daba la “migada” de leche por las noches y… con buen criterio quería a la cabra tanto como a nosotros.

-Hace mucho que no veo a Silvestre; pero me gustaría preguntarle de “tú a tú” a él que ha sido y es acérrimo defensor de su  “terruño” de Aldearrodrigo: ¿Te preocupa la despoblación que sufren nuestros pueblos? Un tema del que se habla y escribe mucho y del que seguro él tiene mucho que comentar al respecto. Él a su manera, también fue emigrante.

Se ha dicho sobre este tema: “Que primero fue por la emigración; ahora porque se mueren los últimos habitantes mayores”. Y otros más críticos: “Ya no es posible el revertir la despoblación, pues no es un fenómeno de ahora, si no la consecuencia de una voluntad política prolongada en el tiempo”.

-Sea lo que sea, lo indudable es: “Que hay una tercera España altamente rural y remota que ha degenerado en un territorio roto, yermo, desvertebrado”. Seguro que esto a Silvestre la duele; como también a Machado: “Tierras pobres, tierras tristes, tan tristes que tienen alma”.

Lector; si transitas por la carretera que va hasta el pueblo salmantino de Aldearrodrigo a 24 kilómetros de Salamanca te verás sorprendido por un monumento de bronce que se eleva desafiante en pleno campo. Es, sin duda un signo de agradecimiento. Cuando estés cerca podrás leer en él y entre otras alusiones a un padre… Recuerdo inolvidable a estas tierras… tú que tanto sufristes por criarnos… tus recuerdos están aquí y nunca te olvidaremos…

-Homenaje de Silvestre a su padre, a su abuelo y tal vez, a él mismo; que pisaron estas tierra, cuidaron cabras, ovejas y cerdos. Unas tierras que ahora les pertenecen. Ha pasado mucho tiempo… pero la vida sigue.

NOTA. Personas singulares son aquellas que pasaron “por aquí” y dejaron su HUELLA (Señal que deja el pie del hombre en la TIERRA) Pues, eso.