Sábado, 15 de diciembre de 2018

El principio del fin de Merkel

Las elecciones federales alemanas del 24 de septiembre de 2017 marcaron un punto de inflexión para la canciller germana, Angela Merkel, que ahora se ha visto corroborado por los malos resultados de su partido en las elecciones regionales de Hesse y las de su aliado bávaro, la CSU, en los comicios de Baviera.

 

En este sentido, aunque la caída de la CSU en Baviera fue importante, pero no extremadamente traumática, con una pérdida del 10% de los votos y una reducción de sus escaños de 101 a 85, en el Estado de Hesse la caída sí ha sido notable y notoria, perdiendo el 35% de los votos y 7 de los 47 escaños que poseía el partido liderado por Merkel, la CDU.

 

En ambos casos, la lectura política que se puede sacar de los hechos es que la notable caída de la CDU en Hesse, y en menor medida la de la CSU en Baviera, responden a un castigo del electorado a la figura y políticas de Angela Merkel, que ya perdió en las elecciones federales de 2017 casi un 16% de los votos, viendo reducidos sus escaños de 311 a 246.

 

Entonces, pareció bastante claro que a quien se castigaba era a la canciller alemana, dado que en los comicios regionales previos acaecidos en el propio 2017, en el Sarre, Schleswig-Holstein y Renania del Norte-Westfalia, la CDU había crecido tanto en votos como en escaños, por lo que la caída en las elecciones federales solo podía entenderse como un castigo a Merkel, que a pesar de ello pudo revalidar su cargo al frente de la cancillería.

 

No obstante, un mes después de las elecciones federales, en los comicios de la Baja Sajonia, ya se dejó entrever una ligera caída de la CDU en votos y escaños, no demasiado aguda, pero que indicaba que algo no iba bien para el partido de Merkel, hecho que se ha visto corroborado en las dos elecciones regionales de 2018 en Baviera y Hesse, con caídas de más de diez puntos en el apoyo a CSU y CDU, que han acabado de apuntalar el futuro político de Angela Merkel.

Y es que la dura caída de la CDU en Hesse ha tenido como consecuencia que Merkel anuncie que, tras el actual mandato, no volverá a ser la candidata de su partido para ocupar la cancillería alemana. Este hecho supone que seguirá al frente de Alemania hasta 2021, siendo una incógnita quién le sucederá al frente de la CDU, hecho que se dirimirá el 7 de diciembre, con hasta ahora tres candidatos postulados para ello (Friedrich Merz, Annegret Kramp-Karrenbauer y Jens Spahn), pero sin que se descarte la presentación de algún peso pesado como Wolfgang Schäuble.

Por otra parte, la maniobra de Merkel, aunque pueda parecer una claudicación ante los resultados, no debe deducirse tanto en este sentido, sino como un intento de rearmar la CDU y parar la sangría de pérdida de votos que viene sufriendo este partido, de cara a los comicios regionales de 2019 (Brandenburgo, Sajonia y Turingia) y 2020 (Bremen y Hamburgo), así como para los federales de 2021.

CDU/CSU

2018

2013

 

% Votos

Escaños

% Votos

Escaños

Hesse

27’0%

40

38’3%

47

Baviera

37’2%

85

47’7%

101

 

2017

2012*

Baja Sajonia

33’6%

50

36’0%

54

Renania-Westfalia

32’9%

72

26’3%

67

Schleswig-Holstein

32’0%

25

30’8%

22

Sarre

40’7%

24

35’2%

19

*2013 para la Baja Sajonia

 

En cuanto a la gobernabilidad de Alemania y sus estados interiores, la complicada situación actual de los socialdemócratas, con quienes Merkel acordó la ‘gran coalición’ a nivel federal, pone en una situación difícil a la CDU para buscar nuevas alianzas para llegar a los gobiernos regionales, especialmente en Alemania Oriental, en cuyos estados los sondeos apuntan que en torno al 40% de los votos se los repartirán entre el filocomunista Die Linke (La Izquierda) y el ultraderechista AfD, formaciones con las que a priori se antoja imposible que la CDU pueda pactar.

Asimismo, la debilidad del SPD le deja en un situación complicada para poder acordar una alianza de izquierdas con Die Linke (que, por otra parte, ya le ha superado en varios estados de Alemania Oriental, como Sajonia-Anhalt o Turingia), dado que los números que se manejan en los sondeos harían casi imposible la firma de dicha coalición.

Por otro lado, la deriva del SPD no anima a pensar en una recuperación importante de votos que pueda acordar dicha alianza, dado que es la formación que mayores caídas ha sufrido en las elecciones acaecidas este año, habiendo perdido en Hesse casi la mitad de los votos y de los escaños, pasando del 20’6% de los votos al 9’7% y de 42 a 20 escaños, pasando de ser la segunda fuerza a ser la quinta. Y otro tanto le ha ocurrido en Baviera, donde perdió el 40% de sus votos y 8 de los 38 escaños que poseía, siendo adelantado en apoyo por Los Verdes.

Todo ello plantea un escenario electoral excesivamente abierto en los estados alemanes de cara a la formación de sus respectivos gobiernos, lo que se traduciría en el hecho de que en Alemania oriental todo parece indicar que sólo podrán formarse gobiernos regionales mediante una triple alianza entre la conservadora CDU, los socialdemócratas del SPD y los ecologistas de Los Verdes.

De este modo, Merkel se irá en 2021 de la cancillería alemana, pero la fragmentación del espacio político alemán hace difícil deducir quién le relevará al frente y de qué partido será, pues a la caída de la CDU y el SPD se le suma el crecimiento, aún insuficiente para poder encabezar el gobierno, de Los Verdes. Todo está abierto.