Miércoles, 21 de noviembre de 2018
Alba de Tormes al día

La penúltima posada de Teresa 

El pasado domingo 28 de octubre el grupo de teatro ‘Lazarillo de Tormes’ presentó su montaje en la iglesia de Garcihernández para conmemorar el Año Jubilar Teresiano

Actuación de "Teresa la jardinera de la Luz" en la iglesia de Garcihernández.

Se dice que antes de hacer su última y definitiva parada en Alba de Tormes, para abandonar el camino de este mundo, Teresa de Jesús pasó la jornada anterior en Garcihernández. Cercano a la localidad albense, al igual que a la salmantina, la Historia le concedió este honor casi tan olvidado como el posible nacimiento de la santa en Gotarrendura, pequeña aldea de Ávila.

Sus vecinos sin embargo guardan en sus corazones este dato, sabedores de formar parte de las huellas que aquella admirable mujer dejó en otros tantos lugares que se sienten honrados de que así sea. Esta monja carmelita ha recibido estos últimos años gran reconocimiento, tanto en el V centenario de su nacimiento, como en este 2018, nombrado Año Jubilar Teresiano por el Papa Francisco. Esto ha dado lugar a hacer una especie de camino a la inversa para adentrarse en los vericuetos de una vida, que no parece tan conocida como se creía.

Con la puesta en escena de la obra de teatro ‘Teresa, la jardinera de la luz’, una nueva perspectiva totalmente novedosa y verosímil de Teresa se ha dado a conocer, y como bien indica su título, las semillas que va dejando por el camino están surgiendo a la luz de una dimensión distinta.

A nada ni con nadie pretendía medirse el grupo teatral ‘Lazarillo de Tormes’, cuando allá por el 2015 empezara a gestar un montaje, que a la vista de lo conseguido, ha alcanzado unas metas difícilmente superables tanto en el número de representaciones realizadas como en la aceptación recibida en todas y cada una de ellas. A la vista de los acontecimientos, ha sido la Diputación de Salamanca la que ha querido que todas aquellas localidades que no hubieran disfrutado de este montaje en estos últimos años, lo pudieran hacer de su mano en este Jubilar 2018. Así en una emblemática fecha como es el 28 de octubre, pues reúne el día de nacimiento de nuestra monja junto con el mes de su muerte, ‘Lazarillo de Tormes’ pone en escena una vez más su exitosa ‘Teresa, la jardinera de la luz’ en un pueblo no menos emblemático para la ruta teresiana como lo es Garcihernández. Y aunque no sea ésta la penúltima parada para estos actores, algo de especial tuvo este frío día de un otoño que ya ha despedido este no menos especial año para todos los que en el camino de Teresa se han cruzado, muchos gracias a lo que esta obra ha dado a conocer de ella.

Una portada de ladrillo visto, signo indiscutible de un pasado mudéjar, presenció la entrada en la iglesia de san Juan Bautista de unas monjas carmelitas, que llegaban de largos caminos por un recorrido que las acercaba desde el siglo XVI a los vecinos de Garcihernández para acompañar a su madre en esos últimos momentos vividos en Alba de Tormes. Según se aproximaban al altar mayor, el maravillosamente bien restaurado recinto de esta parroquia se llenaba de un espíritu de sobrecogimiento, al verse sus espectadores absorbidos por el momento que se empezaba a vivir.

El órgano del maestro Salinas situado en un rincón de su sagrado escenario sonaba cómplice con el canto de las monjas que se vieron interrumpidas por las palabras de un dominico inquisidor que desde un púlpito inicia un terrible interrogatorio acerca de su madre y maestra. De nuevo comienza ‘Teresa, la jardinera de la luz’, como la primera vez, como cada una de las veces que ha sido representada y ha contado a una Teresa, mujer, amiga, escritora, teóloga y rebelde en un mundo de varones, que en un enfrentamiento poder-humildad, hombre-mujer, Dios-Iglesia, se desarrolla con la elegante naturalidad que sus actores transmiten.

Ante el público de Garcihernández pasó toda la vida de una sencilla pero inteligente mujer que con una muy personal elección de vida, quiso dar la oportunidad en su cerrado mundo de que la existencia tuviera otro sentido al lado de quien para ella era lo más grande y verdadero, Jesús de Nazaret y su mensaje.

En definitiva, la puerta abierta a la libertad. La misma libertad que se consiguió en aquella batalla librada durante la guerra de la Independencia en estas tierras de Garcihernández, donde la infantería francesa fue por fin vencida por la caballería aliada, y que ha hecho que esta pequeña localidad haya sido recordada por otros soldados en contiendas posteriores. La misma valentía y sencillez que este pueblo aplaudió a la mujer que durmiera bajo su techo antes de iniciar su último y definitivo camino. Un camino lleno de luz que brilla de forma diferente gracias al enfoque dado por los actores aficionados de ‘Lazarillo de Tormes’ en una muy profesional ‘Teresa, la jardinera de la luz’.

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