Sábado, 21 de septiembre de 2019

Armando

Dice una persona entendida, que: “Vamos a la Inteligencia Artificial, a una trasformación de la especie, al transhumanismo y a no se sabe que cosas más”…

-Y se pregunta ¿Qué somos, a donde vamos?

-Yo puedo aseguraros, que esa misma pregunta y a “nuestra manera” nos la hicimos mi amigo Armando Moralejo (que en paz descanse) y yo, aquella tarde de hace unos Otoños en su huerto de Cantalpino y en aquel “dialogo entre amigos”.

-Ha cambiado del campo los sones. Ha cambiado la vida rural. Se han perdido las viejas canciones y costumbres del viejo lugar.

-¿Para bien o para mal Armando?

-Hombre… Se ha ganado en comodidad; porque aquello era durísimo trabajo de hombres preparados para ello, que hoy acostumbrados a la vida moderna, sería muy difícil de poder llevar a cabo.

-Se ha olvidado al gañan que cantaba agarrado a la mancera, mientras iba sembrando en la sementera.

- Y  qué se ha perdido?

- Se ha perdido la bulla y jarana de la gente que iba a escardar y el cantar de la moza lozana, cuando iba a lavar. No se escucha en el alba serena la campana del Ave María, que tranquila, sonora anunciaba las claras del día. De aquellas mil costumbres no nos queda nada. No se siega ni se trilla, ni se vendimia ni cava. Sólo quedan los recuerdos en viejas almas cansadas. Que de ellos viven soñando, mientras su vida se acaba.

¿Tú crees Armando que alguien entenderá nuestro diálogo?

-Difícil respuesta; seguro que los que vivieron aquellos tiempos sentirán un cosquilleo interior con sus recuerdos… posiblemente la juventud pasará del tema. Pero no importa.

-Tienes razón Armando. Los grandes temas se explican con ejemplos pequeños, y donde no tiene lugar la Posverdad; con esas noticias falseadas intencionadamente que ahora nos abruman y que forman parte: “De enormes redes de desinformación, intencionada e intensiva en la que se utiliza la capacidad de las nuevas tecnologías para difundirlas y llegar a todos los medios”.

¡Vaya rollo que estoy soltando amigo Armando! Pero tal vez lo haga en “venganza” atrasada en años, por aquella “faena” que nos preparaste intencionadamente bajando la Cuesta del Sierro-de Cantalpino, en tú camioneta ¡Dios mío, qué miedo nos hiciste pasar! a los “mozos” de Poveda de las Cintas-que apretujados en la caja íbamos al baile de la fiesta de agosto. Había refrescado. Pero cuando los “mozos” de Poveda, bajamos del camión en la Plaza del pueblo, después de ir en aquel “bólido”,  temblábamos… pero no de frío, era ¡de miedo! Y tú te reías, lo estoy viendo aún… a más de cien por hora bajamos “El Sierro”.

Fue Armando Moralejo, un modesto pero importante poeta de Cantalpino (Salamanca), un autodidacta con grandes dotes para temas literarios y teatrales; además del duro trabajo en su taller mecánico en el pueblo. “Sacaba” tiempo como fuere, para estas “alegrías” de la creación y del pensamiento y además hacer esculturas de piezas de reciclajes de los coches, para mí ¡extraordinarias! Y con sentimiento. Y no digamos nada; cuando se propuso (y consiguió) rescatar de la absoluta nada a los viejos motores de riego que “andaban” tirados en fincas y cunetas varias. Los acicaló, lo puso en movimiento.

Más de 60 y… ¡recobraron su función! Esta vez estática en su –Museo- junto a infinidad de otros “artilugios viejos” dignos de ser vistos. Un día le dije: Como los pongas a todos en marcha, se les escuchará en el monte de Villafuerte, a tres kilómetros… y te sacarán cantares.

Aunque él ya había iniciado aventura radiofónica en –COPE Peñaranda-cuando verdaderamente “estalló” al iniciar nuestra colaboración en medios-audiovisuales y radiofónicos- de-Radio Comarcal Peñaranda-y-Televisión de Peñaranda (que se veía también en Televisión Salamanca y posterior-Castilla y León). Más tarde en- esRADIO-Salamanca- donde estuvimos un tiempo junto con otros contertulios extraordinarios.

Armando estaba contento con la experiencia y más cuando yo le preguntaba a Eva, la Directora  ¿Qué tal Eva hoy? Y nos contestaba “cojonudo… ¡AMENO, DISTENDIDO Y AMABLE!...

Le hizo mucha ilusión también formar parte de la –Peña Cultural-Gastronómica-“Los Magníficos”- integrada por Vicente, Ingelmo, Nico, José Ignacio, Armando y Anselmo. Así como la colaboración que tuvimos en “nuestro Libro conjunto-CONTRASTES epopeya de lo sencillo-. Aunque él ya tenía otro en solitario-RECUERDOS Y AÑORANZAS –obra poética de la vida en el campo y las costumbre del medio rural-. Y espero que pronto (me lo ha dicho Mari Sol, uno de sus hijos), salga  una recopilación estupenda seguro; de las palabras y dichos, ya casi olvidados del medio rural que él tanto quería.

Armando fue un “caballero andante y castellano, además de cantalpines) y que tuvo la suerte de vivir en dos ÉPOCAS bien diferenciadas, la antigua:… “y en una noche estrellada, cálida, limpia y serena, contemplar la rutilante Luna Nueva”… y la moderna: “Época de la Posverdad; donde cada individuo se ha convertido en un medio de comunicación “whatsApp en mano”, que sólo comparte aquellos contenidos en que está de acuerdo, sin pararse a pensar si son verdaderos o falsos… “a lo bruto y sin poesía”.

Una vez… Armando me escribió una-ALABANZA-… “Por todo mil albricias buen amigo. Con poemas, mis rimas y mis cantos, de corazón te digo, Anselmo Santos, que mi afecto y amistad están contigo”.

-Nunca lo he olvidado.

NOTA. “Personas singulares son las que pasaron “por aquí” y dejaron HUELLA (Señal que deja el pie del hombre en la Tierra).