Sábado, 21 de septiembre de 2019

Pedro

Personaje insólito este señor Pedro, que cuando le pregunté en el año de 1974 ¿Qué hace usted ahora?... me contesta: Que él quiere contarme un “chascarrillo”. Era de un potentado que deseaba seguir viviendo. Se fue al médico y este le realizó las preguntas pertinentes ¿usted fuma? No ¿usted bebe? Tampoco ¿usted juega? De eso nada ¿usted “anda” con mujeres? De eso menos… Y el buen médico le dice: Si no fuma, si no bebe, si no juega y no anda con mujeres… ¿Para qué quiere vivir?...

En un lugar… que  no es donde ustedes piensan, “ese otro” fue Don Quijote, el señor Pedro González Alonso (que en paz descanse), nació en Villaflores (Salamanca), en el año de 1907 y fue y continuaba siendo (cuando le realicé la entrevista aquella), además de trabajador del campo, y horticultor, un personaje insólito y singular, con prodigiosa memoria y lucidez mental que  ello hace, que  se alargue cuando cuenta “cosas” que él siente y le gustan. Socarrón, sabio y razonando lo que dice; muchas veces con doble y rebuscada  intención, que terminaba siempre diciendo con énfasis… ¡Aún falta más!

   ¿Pero a usted señor Pedro, le gustaba mucho el hacer  Teatro? Y se lo pregunto, sin segunda intención.

-Ya lo creo. Fui  un autodidacta de las “cosas” del Teatro, actué e hice siempre papeles importantes, siempre en pueblos, y sobretodo cómicos. Y llegados a esta altura de nuestra charla; parecía como si el señor Pedro se trasfigurase y comenzaba, sin prisa pero sin pausa, una retahíla de nombre de obras de teatro por él representadas en rústicos escenarios de su pueblo y colindantes, con poca luz, mucho público y gran entusiasmo.

-En la “Malquerida” hice de “tío Eusebio”y en “Loco” que era el personaje que hacía yo, me salió “bordao”. Representaba a Ludivico ¿Quieres que te recite el monólogo de la carta que escribió a su padre dándole cuenta de su victoria?-y no me dejó  contestarle-. “Querido padre y señor, Dios de mi santa gloria, vas a tener el honor de escuchar mi gran victoria, mis títulos siguen gloriosos y los debo sin pamplinas a los polvos misteriosos de la madre Celestina”

Se carcajea el señor Pedro y continua impávido recitándome  el “tema”, tan conocido de “El Hambriento”. Aquel que dice: “Ustedes al verme llegar se habrán creído que estoy enfermo… pues si señor estoy enfermo. Tengo una enfermedad crónica espantosa, terrible, se llama ¡hambre!

… Y puedo aseguraros, que en aquella tarde apacible de otoño, en que charlaba de lo divino y humano con el señor Pedro; lo hacíamos en su gran huerta donde había una noria de la que sacaban agua, primero con un burro y luego cuando la economía mejoró con una mula. Había cerca de la casa siete árboles negrillos grandes de más de veinte metros y rodeando la finca muchos más pequeños. En los árboles grandes llegaron a tener sus nidos tres parejas de cigüeñas. Y de uno de ellos, me cuenta el señor Pedro, que tuvo una caída mientras lo podaba y milagrosamente quedó enganchado de una de las ramas por el cinto.

¡Aún falta más!

Y el señor Pedro, impasible y también inmisericorde, continua: “La Dirección de la obras del teatro siempre lo hacía el más capacitado y después de nuestro trabajo habitual teníamos que ensayar hasta que “caíamos en la cuestión” y ya podíamos hacer la obra, bien en nuestro pueblo o en Horcajo Medianero, Palaciosrubios, Poveda de las Cintas. En esta última localidad “pusimos” –Morena Clara-y sacamos de taquilla 30 pesetas y la cena nos costó seis duros… ¡lo comido por lo servido! Algunas veces tuvimos “pitos” pero la mayoría de ellas la cosa se enderezaba y teníamos terminaciones estupendas, adueñándonos del público.

¡Aún falta más!... pero haremos un alto en esta representación para poder ir al ambigú a reponer fuerzas. Y mientras lo hago me voy preguntando ¿Cuál sería la reacción del señor Pedro ante este mundo actual, en el que vivimos momentos incompresibles e impactantes?... Seguro, que el fiel a su estilo les sacaría “mucha punta”

Por ejemplo y sin ir más lejos: “En los tiempos en que vivimos, la sociedad entera se tiene que reinventar. La tecnología sustituirá a los humanos por robots”.

Y no se queda atrás: “Los 7.600 millones de humanos, son sólo una “poca cosa” de la biomasa del Planeta Tierra, pero ya han acabado con la mitad de las plantas y el ochenta y tres por ciento de los mamíferos”

Tampoco es manca: “un niño nacido hoy en Occidente tiene más del cincuenta por ciento de vivir 105 años; mientras que hace un siglo sólo un uno por ciento podía alcanzar esa edad”.

Sin olvidar: “Quizás el verdadero problema actual sea la verdad, abaratada y rebajada a medias verdades, verdades sentimentales, bolsas de verdades, espejismos de verdad…. Donde importan las emociones más que el conocimiento y mientras todo ello ocurre; el burro;  y no es el del señor Pedro… sigue y… sigue dando vueltas a la noria, sin parar.

Y última pregunta, antes de que ¡caiga el telón! De la obra en –tres partes- representada  por el señor Pedro y yo en este día apacible de otoño: ¿Seremos inmortales?-  Ustedes mismos-.

-Pero, atención. Me parece estar oyendo lejana respuesta del señor Pedro: “Pero sabes que te digo Anselmo; que a pesar de todo merece la pena vivir la vida”. Y continua diciéndome; ¡Aún falta más!... en nuestra lejana entrevista, se me olvidó contarte lo que pasó cuando “pusimos” en Villaflores “El Cacique y la justicia del pueblo”…

                    NOTA. Personajes singulares; son aquellos que “pasaron por aquí” y dejaron su Huella (señal que deja el pie del hombre y el animal en la Tierra). Pues, eso.