Sábado, 24 de agosto de 2019

Mariconez

Han tenido que pasar 30 años para que nos ayudaran a darnos cuenta de que los años 80 eran homófobos… y no simplemente, y cuando mucho, iconoclastas, como pensábamos los que los vivimos de primera mano.

Este fin de semana, me tocó un neoliberalísimo cambio de móvil, bueno, en México es cambio de celular, pero para el caso…

Como dice Pilar, estas cosas nos provocan un especial estrés a quienes no somos nativos digitales… Aunque los problemas con la memoria del anterior tampoco me tenían muy tranquilo. En fin, cuando ya estaba volviendo a “bajar” las “aplicaciones”, me encuentro, al estar dando de alta Twitter, que OT España era trending topic, o sea, TT, ¡en México!

Yo había leído algunas críticas no muy buenas sobre la edición de este año, sobre todo con respecto a la del año pasado, que fue todo un soplo de aire fresco (¡vivan los topicazos!).

La verdad, ya sin ironías, la de Amaia y demás yo la disfruté, y además de que me cayeron bastante bien la mayoría de los concursantes, me sirvió para conocer canciones y cantantes, como El Kanka, que estaban fuera de mi radar.

Por lo poco que he visto de la de este año, la frescura se ha convertido en veganismo, si se me permite la metáfora… y la mala leche.

Han tenido que pasar 30 años para que nos ayudaran a darnos cuenta de que los años 80 eran homófobos… y no simplemente, y cuando mucho, iconoclastas, como pensábamos los que los vivimos de primera mano.

Han tenido que pasar 30 años para que nos diéramos cuenta, gracias a una joven, actual y actualizada, de que un verso de una canción era ofensivo, de que a la voz cantante los cariñitos le parecieran una mariconez era una agresión del heteropatriarcado. O un micromachismo. Ah, no, perdón, homofobia.

Sigamos revisando a Mecano: “Hijo de la Luna” es apología del machismo, eso que ni qué, y por ahí hay publicidades encubiertas de Signal… Y en “Un año más” se nos tilda de españolitos… 

Además, resulta que la joven es hija de un señor que compuso una canción en la que se califica de indecentes a las calvas… Imagino que será la siguiente en la lista, porque la pérdida de pelo es una condición, ni siquiera una discapacidad, y no hay derecho a que se nos discrimine por ello.

¡Bien, María!

Mujer, yo hubiera preferido una revolución más como las de antes: un “No canto y me voy”, mis principios son más importantes que el rating y el share... Pero no, mejor pido un cambiecito y ya estoy contenta.

Mujer, eso me suena a cuando los niños le piden a sus mamás… y a sus papás, por supuesto, que le quiten las conchitas, o las bolitas verdes a la comida…

“Nadie dice que Mecano sea homófobo, lo que pasa es que los tiempos están cambiando”, leí antes de enviar el artículo; y claro, los tiempos están cambiando, desde la época de Bob Dylan, por lo menos… Pero si creemos que el cambio es hacia atrás, podemos señalarlo, ¿no?

Noemí Galera, que me parece una mujer brillante, felicitó a María “por no callarse” y celebró que sus hijos la tuvieran como ejemplo. Vuelvo a que yo veo esto más cerca de “no me gusta la verdura, quiero salchichas” que del “venceréis, pero no convenceréis”; pero bueno, allá cada uno y cada una.

Eso sí, creo que tiene razón en pedir que no se diga mariconez: toda la vida se ha dicho mariconada, don José María, aunque reconozco que mariconez le viene mejor a la musicalidad.

Con este colofón, considero, con alegría (guiño, guiño), que se acaba mi carrera política… Menos mal que no había empezado... Inicia, intuyo, la de cuñao. A ver si, por lo menos, sirve para que Pérez Reverte me desbloquee en Twitter.

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